Amontonando recuerdos ( parte 3)

Amontonando recuerdos ( parte 3)
Por: Eduardo Gimenez

Los fines de semana despertaban el espíritu aventurero de mis padres.

Ese espíritu que permanece intacto mientras los hijos son pequeños, como yo apenas 6 años, época en la cual  ya  no les complicamos demasiado las salidas.

Hoy veo, con alegria,  matrimonios con bebes de pocos meses compartiendo vacaciones, salidas de domingo, paseos por los parques y muchas actividades mas, son tiempos de otra dinámica.

Se terminó la época del “niño matambre” al cual lo vendaban como una momia para que se desarrolle derechito,,, si al  menos en sus huesos,, el resto si sale torcidito, tiene que ver con otros factores,,,  a mi entender “la familia, costumbres, ejemplos”, si bien no siempre,, este “uno mas uno es igual a dos” hay excepciones.

Bueno, el camión de mudanzas partía rápidamente hacia Punta Indio, les hablo del año 1947, el camión era de mi padre y unos socios, hacían fletes generales.

La situación no daba para conocer el mar,  si hubiéramos continuado por la vieja ruta 11, posiblemente el agua iría cambiando dejando su  color marrón.

La 11 era de ripio,  no recuerdo bien, pero creo que en Magdalena se terminaba el asfalto, bueno si no es así, que alguien me ayude, solo tenia 6 años.

Recién conocería el mas después de mi primer trabajo remunerado.

Cargábamos lo elemental,  carne, parrilla, carbón, pan, agua y vino., las sillas viejas del patio de la abuela, la mesa del galpón  la cual era de multiuso.

Para ese entonces ir a Punta Indio era un viaje al contacto directo con el río, árboles y aire puro, aun imagino ver los sauces sobre la ribera, pequeñas playas de arena y tierra, según lo disponían las crecientes o bajantes, dentro de todo bastante limpias, si bien cada tanto mientras nadábamos, veíamos pasar a nuestro lado  algún elemento que la corriente arrastraba desde los desagües de la ciudad., seguro venían de alguna fiesta, pero  no de cumpleaños de niños.

Lo primero que hacia tío Ramón era buscar ramas y encender el fuego, ni bien estaba la parrilla cargada,, todos al río, cañitas de pescar, muchas de ellas fabricadas con palos del lugar , anzuelos y boyas que llevábamos desde nuestra casa en Olivos.

Un día de sol radiante, un domingo hermoso, la caída del sol que se iba aproximando indicaba la hora de volver a casa.

A la noche la vieja nos pasaba en la espalda una crema, para las quemaduras de sol.

La próxima salida seria dentro de un mes.

La Moto

En algún momento llegaría el sueño del pibe, tener mi primera moto, por ahora prestada por mi primo Eugenito, mientras les cuento esto  recuerdo a  Antonio Tormo en su canción “Mis Harapos”

Tengo un primo, el es rico, poderoso y bien querido, yo soy pobre, escribo y se soñar………..

Y que otra moto podía tener  mi primo rico, que no sea  una Pochoneta, la recuerdan, el general con su gorro pochito y su pochoneta.

Les aclaro un poco para los menos mayores.

La fabricación de la Siambretta en Argentina estuvo ligada a la política y las primeras 75 Siambrettas modelo «Standard» fueron entregadas a la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) o Jóvenes Peronistas, la popular motoneta recibió el nombre de «Pochoneta». El propio General Perón desfiló sobre una Siambretta.

Los modelos siguientes para fabricación por SIAM luego del éxito de la Siambretta 125 «Standard», fueron los modelos «De Lujo» que incluyó chapones laterales y con algunas modificaciones mayormente estructurales. El modelo de bicimoto Siambretta 48 también se fabricó en el país.

Con el tema de la UES, no me voy a meter ni hacer comentarios, para no mezclar los tantos,,,, pero las viejas chusmas ufff,  si hablaban de esto.

Y ya que estamos con pocho,  días pasados revisando un baúl de mi  madre, ella era peronista a Muerte,  por Evita, la fundación le había regalado su primera singer, esa que ayudaba a  conseguir medios para llenar la olla del puchero.

Les decía que en el baúl encontré una foto de Eva, y de Perón, aquí se las dejo, se trataba de una reunión en Olivos, un congreso Internacional de Cirugía.

Ahora vamos avanzando en el tiempo, para no mezclar tanto, recuerdan a los petiteros??

Para algunos fue apenas una moda masculina: ajustados sacos cortos con dos tajitos, solapas breves, tres botones -necesariamente de gabardina beige en verano-, camisas de cuello redondo para traba, y puños para gemelos, zapatos con hebilla y mocasines, todo a medida.

Fue la indumentaria de los vanguardistas que militaron en esa pituca tendencia que alborotó a la femenina sociedad porteña de los años cincuenta: se los consideró seductores emblemáticos e invitados imperdibles para las mejores fiestas.

Tuvieron su propia geografía con epicentro en Callao y Santa Fe, sombreada por la cúpula de la confitería Del Águila y la garita de tránsito. Pero eligieron el Petit Café, en la vereda sur de avenida Santa Fe cerca de la esquina de Callao.

Yo me pregunto , ¿ no fue, luego este café,   un centro de acercamiento de “ellos “?

No sé puede que me equivoque, pero cuando llegaba a la altura del Petit café, yo prefería cruzar a la vereda de enfrente,  no vaya a ser que alguien te vea y piense mal.

Los Hippies:

En los últimos años de la década del ´60, comenzó un movimiento muy particular que fue conocido como “movimiento hippie”. Este movimiento,  se caracterizó por la anarquía no violenta, por la preocupación por el medio ambiente y por un rechazo general al materialismo occidental. Los hippies formaron una cultura antibelicista.

Si creo  que amaban el medio ambiente y principalmente la tierra, yo me pregunto,,¿ese amor por la tierra  no los hacia algo sucios,,? al menos así los recuerdo

El Club del Clan.

Que épocas, algunos dicen que no teníamos nada en la cabeza y éramos pavos, y bailábamos al ritmo de lo que nos ponían, pero siento que fue un tiempo de alegría,  tonta o no alegría sana.

Año 1962. Suele decirse que, en aquella época, los chicos eran más ingenuos, existían los ideales, había más inocencia. La televisión también era distinta y reflejaba ese espíritu: Pepe Biondi, Carlos Balá y José Marrone tenían millones de seguidores.

«El club del clan», idea de un directivo de la RCA Víctor Argentina llamado Ricardo Mejía, salió al aire por canal 13 en noviembre de 1962. Basado en programas musicales extranjeros.

Cada emisión mostraba a un grupo de amigos que se reunía para cantar, charlar y divertirse. Los sábados a las 20.30, antes de ir a bailar, era común que los chicos se apostaran frente al televisor para imitar las coreografías y cantar junto a sus nuevos ídolos. Por primera vez, en castellano.

Hasta pronto, y no apaguen el Winco,, ¿saben esta música me alegra el corazón?

Mas adelante seguiremos con las modas y costumbres.

Eduardo.

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