Barrio Sud

Barrio Sud

Por Raul Alvarez

Villaguay. Entre Rios

Villaguay, Entre Ríos. Años 60. Por aquel entonces era el que escribe un jovenzuelo estudiante de la Escuela Nacional de Educación Técnica de la ciudad de Villaguay. Época de las primeras salidas y primeros escarceos en el amor, retaceados claro, por la disciplina paternal en el primer caso y por las dificultades para encontrarse a solas con los/as del sexo opuesto.

La escuela Técnica tenía por aquel entonces un plan de siete años de estudio. Tres del ciclo Básico (mañana y tarde) y cuatro del Ciclo Superior (horario vespertino) de manera que mucho tiempo no quedaba para distracciones entre carpetas de Dibujo Técnico, los ejercicios de Análisis Matemático , Resistencia y Cálculo de Materiales, Geometría descriptiva, Hidráulica y Termodinámica, Física y Química, Ingles, literatura, Castellano, Instrucción Cívica, Taller, Trigonometría, Algebra, etc, etc.

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Era entonces el fin de semana era la ocasión para liberarse de la intensa semana de estudios (por aquel entonces había que eximirse con siete) y aprovechar para hacer deportes y divertirse en los clubes del barrio.

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Muchos de los estudiantes jugábamos al fútbol en el club ADEV (Asociación Deportiva Estudiantil Villaguay) que por aquel entonces no tenía una sede propia. El club más cercano a mi casa era Barrio Sud (con los colores rojo y negro) que reunía a jóvenes (y no tanto) en su amplio espacio de Caseros y Bolívar (sede social) y el campo de deportes en avenida Vélez Sarsfield.

Allí, en la amplia cantina del club Barrio Sud nos reuníamos con los amigos a jugar al truco «por la copa». Habitualmente el que perdía la partida debía pagar «la vuelta» que mayoritariamente solicitaba un «vino con pomelo». El vino de aquel entonces era Franja Amarilla o Globo Carlón con pomelo Malleret. Y así se pasaba el rato entre mentiras, dichos, retrucos y contraflor al resto de los participantes.

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En otras mesas, otros parroquianos acometiendo también con el truco u otros juegos de naipes. Más lo que más me llamaba la atención era la mesa de billar en donde se desarrollaban espectaculares torneos de casín. No entendía yo por aquel entonces (y tampoco hoy) de que habilidosa manera se hacían aquellas carambolas y mágicamente una de las bolas de marfil volteaba aquel pequeño adminículo de color rojo que estaba en el centro de la mesa, rodeado de otros cuatro de color blanco.

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Era entonces cuando el público que seguía ávido aquellas partidas irrumpía en aplausos y vítores para el autor de aquella proeza. Y así se sucedían periódicamente certámenes inolvidables ante el silencio respetuoso de los presentes cuando el jugador de turno estudiaba la jugada con detenimiento, ponía la tiza al taco y luego procedía a ejecutar el tiro..

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Claro que también Barrio Sud era famoso por sus bailes de carnaval y por su escenario pasaron mil orquestas y solistas de todas partes del país. Pero también las locales, claro. Eran las épocas de la Sonora Antillana, un grupo nacido con músicos de la banda del Regimiento local que interpretaban música caribeña y popular de nuestro país .

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No recuerdo a muchos de los músicos de entonces pero puedo citar a Fin de Semana, Alberto y su Brigada Juvenil, Los Dados Negros, al Flaco Gaitán cantor de tangos de siempre, al fuelle incomparable del gordo Forna (apócope de Fornasari…), en fin…muchos músicos que pasaron por Barrio Sud.

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Un club que también contaba con cancha de bochas y de básquet las que también tenían sus seguidores incondicionales. Los bochófilos de entonces pasaban temprano en época de torneos locales o regionales rumbo al club de impecable vestimenta blanca. Alpargatas, pantalones y camisas, la mayoría de ellos engominados y orgullosos de representar al club de su barrio.

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Rara vez acaecía algún desorden en torno a la cantina. Los presentes se divertían respetuosa y sanamente. Los borrachines ya eran conocidos por todos y en la mayoría de los casos servían de divertimento para los parroquianos, muchos de los cuales «pagaba la copa» para escuchar los cuentos, andanzas y desventuras (la mayoría de las veces inventadas) de quienes se procuraban con ello, el trago gratis.

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En la cancha de fútbol, ubicada a pocas cuadras de la sede social, se realizaban en el verano los torneos nocturnos de los barrios con cuatro o cinco encuentros por noche y acompañados -cada equipo- por una pléyade de hinchas, en su mayoría amigos y familiares de los jugadores y también muchas mujeres a quienes se escuchaba gritar estridentemente cada vez que un equipo atacaba con posibilidades sobre el arco contrario.

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Los apodos eran cosa corriente y entonces alguien gritaba a viva voz: – ¡Pasala, Chajá! – y del otro lado otra voz respondía: -¡Dale, Tacuara, bajalo!

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Así desfilaba toda una fauna de jugadores como el Mono, la Chicharra, el Carau, el Tero, el Perro, el Burro, el Bagre, el Biguá, la Gallina…los montes cercanos a la ciudad daban lugar a la sagaz observación de los colocadores de apodos, quienes rápidamente bautizaban a alguien y así lo sentenciaban a portar el sobrenombre para siempre.

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Era divertido asimismo, ver a los integrantes de los equipos, que portaban -algunos- camisetas, pantalón , calzado y medias recién adquiridas, mientras que otros jugaban con descoloridas camisetas, muchas veces agujereadas, pantalones de un color indefinido algunas medias raídas y bigotudas alpargatas .

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Pero en aquel entonces nadie se fijaba en esas cosas, la amistad era lo primordial, divertirse una necesidad, el deporte una pasión y el campeonato de los Barrios del club Barrio Sud, un clásico de la ciudad. Entre tiempo y tiempo los jugadores aprovechaban y se corrían hasta la cantina para tomarse algún «califorato» y hasta recuerdo a un arquero (la Chancha Giménez) que atajaba con la botella de vino escondida detrás de uno de los postes (por aquel entonces todavía cuadrados y de madera).

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Los vendedores de maní y girasol tostado hacían su diferencia y allí estaba Palomo con su infaltable canasta de girasol que servía en un tarrito de conserva (extracto triple de tomates). Esa era la «medida» que uno adquiría por unas monedas. Naranjas y mandarinas perfumaban las cálidas noches de Barrio Sud ofrecidas por los vendedores ambulantes.

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También el maní tostado era otro de los productos de demanda por la hinchada de los equipos participantes, al igual que el choripán, el vino, pomelo, bebidas blancas de todo tenor y la infaltable Spur Cola Canada Dry que envasaba y distribuìa W.O Van Derdonckt y Cía.

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Y allí sigue, todavía hoy, el club atlético Barrio Sud, orgullosamente villaguayense, tozudamente club de barrio que albergó y alberga a tantos gurises que han pasado por sus filas.

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A tantos parroquianos que concurríamos los fines de semana llueva o truene a reír sanamente, a compartir, a debatir con los amigos sin importarnos si el que estaba sentado junto a nosotros tenía mucho o poco.

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Éramos del barrio y era nuestro club. Ese, que todavía hoy sigue guardando las risas de las mesas de truco, los aplausos de las mesas de casín, y el grito de gol de los campeonatos de los barrios.

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Raúl Álvarez

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13 respuestas a Barrio Sud

  1. osmar dijo:

    en el año 60 integre el equipo de barrio Sud me quedo un grato recuerdo .

  2. carlosvonz dijo:

    Ana Maria, buen dia, con gusto envio este mensaje tuyo, ojala sea leido por la gente de Villaguay.
    Queda esta pagina a tu disposicion para cualquier publicacion que creas necesaria
    Carlos

  3. Hola, soy yo otra vez,se me ocurrió algo que ya lo propuse en otra página de Villaguay,
    Propongo que un día al año, los villaguayenses que no vivimos en nuestro terruño,nos en-
    contremos con los locales,pensé en l CLUB BARRIO SUD, como base de encuentro,.
    Sería algo que hagamos sin ningún compromiso.
    Reunirnos a lo largo del día,a la hora que cada uno pueda,tomar unos mates, café etc.
    Si podemos formar un grupo, estaría genial.
    Conectémonos por esta página.
    Gracias, espero respuestas.
    Ana María GARCÍA

  4. garcia ana maria dijo:

    Soy una villaguayense que nunca dejó de sufrir el desarraigo.
    A mis amigas del club, vivo en Ramos Mejía las hice a todas amigas de Villaguay, cada vez que ven una noticia relacionada con mi pueblo, me llaman para comentarme.
    Tanto es así, que en Octubre del año pasado estuvimos mis hermanas y yo, justo cuando colocaron el Cristo en la entrada.
    Cuando vuelvo mis amigas dándome la noticia de que un ovni había sido avistado en las fotos que había sacado la
    gente. Estaban dando la noticia en un canal de televisión acá.
    En las fotos que sacamos mis hermanas y yo, no apareció ningún ovni .
    Con mis hermanos bailamos folclore, nos enteramos del Pericón multitudinario que bailaron el 25 de mayo, pero no pudimos viajar.
    Estoy feliz de comunicarme con gente de mi amado pueblo.
    Pensaba viajar para el 9 de julio, pero mis hermanos tienen que bailar en colegios.
    Desde ya saludos y hasta pronto

  5. carlosvonz dijo:

    Bienvenida Ana, al Arcon del Recuerdo.
    Es muy grato que la gente de Villaguay se vaya acercando a estas lindas notas que nos remitieran los lectore,
    Te invitamos a contar alguna historia para publicar con sumo placer en esta pagina.
    Carlos
    Editor

  6. garcia ana maria dijo:

    Viví mi infancia en Villaguay, tengo casi 60 años, a los 14 mi familia se trasladó a bs.as., volví a Villaguay el año pasado y por conocidos de mi harmano Pedro García, participé de la fiesta del 73º aniversario del Club.
    Hermosa fiesta, muchas gracias por haberme permitido ser parte de ella.

  7. miguel angel retrivi dijo:

    Daniel y Raúl: Aporto a esta nota, porque Daniel, nombra a Horacio Acavallo cuando era un desconocido total…Lo siguiente….Siempre me encantó la vida de Clubes de Barrio, me sumé y me seguiré sumando a los mismos, como para tratar de mantener el esfuerzo, que otros hicieran antes…

    Volviendo a H. Acavallo, se crió el mismo, allá por Villa Diamante Pdo de Lanús, la cual lindaba con la de Villa Industriales, donde en toda esta zona había clubes, cada tres manzanas y uno de los más importantes era » El Marplatense «, el cual aún persiste en el mismo lugar Av: San Martin y Viamonte de Lanús Oeste…
    Este Club fué famoso, porque era una cuna de boxeadores, por ejemplo Abel Cachazú, Carlitos Rodriguez campeón argentino de la categoría Mosca eterno rival de barrio, de » Kid Roquiño» y que este le arrebatara el titulo Argentino, luego de varios intentos…Claro que ya se llamaba…¡ HORACIO ACAVALLO !…Un ejemplo de boxeador, ya que terminó su carrera, de manera ejemplar y la sigue manteniendo….Perdón si me extendí, pero me pareció importante en cuanto a la vida de clubes y aclaro yo era Hincha en el Boxeo…Ejem…de Carlitos Rodriguez….

    Hasta el Proximo » Round»

    LITO de BERNAL

  8. admin dijo:

    Yo también me sumo a darte la Bienvenida al Arcón y realmente muy linda nota; y claro que todos recordamos nuestros clubes de barrio, en mi caso el Club Gral Roca donde lo ví a Horacio Accavallo cuando era un desconocido total, el Club Liniers; ambos lamentablemente desaparecidos del ámbito de San Martín, por arte del progreso; pero, qué medio de contención fantástico eran estos clubes de barrio !!!! qué falta harian hoy !!!! Gracias y saludos por Villaguay !!!

  9. miguel angel retrivi dijo:

    Raúl: A lo mismo que Carlos me sumo a darte la bienvenida, a este pequeño «Arcon del Recuerdo», que día a día se va llenando, de historias simple de vida, que por ser asi de simples, no dejan de ser menos valiosas, de otras plagadas de caros viajes o más aventureras…

    Esta » Narración » …¡ Me Encantó!…¿ Sabes por qué?…Porqué me crié y eduqué en clubes de barrio, cuando los chicos. los adolescentes y los grandes, poblaban los mismos…¡ Los chicos a los Naipes No !…Gritaba el bufetero y cada unos de nosotros obedecía, aunque alguno mintiera la edad…¡ Yo tengo dieciseis !…JA,JA…

    Rescato la descripción, que hacés de cada unos de los distintos personajes, que forman parte del » Folclore» del barrio..
    ….¡ Hermoso recuerdo !…Aunque de otro barrio u otro club…pero…Nuestras historias…las de los » Mayorcitos…
    …¡ Se nos parecen !…¿ O me Equivoco ?…

    Bravo Raúl…Mi saludo a Villaguay y mi recuerdo para un «Entrerriano y Villaguense Amigo»….Flavio Reinz….

    Te Saluda con un Abrazo Virtual

    LITO de BERNAL

  10. jorgerobert dijo:

    Busco en el libro del olvido y rescato algunas páginas todavía conservadas, para colaborar con ustedes no es fácil, eso de los barrios, el futbol, nosotros no teníamos clubs en aquellos años de la radiante juventud; nos reuniamos en una estancia, en un puesto de campo, en una tapera, donde hubiera una canchita, y unos montes de molle para atar un rato al redomón, a veces era un domingo, diez o doce nos juntabamos a jugar al futbol. o a las bochas. Formabamos dos equipos y sorteabamos con moneda el arquero privilegiado, casi siempre ganaba el que le tocaba en suerte, era un indio puro, petiso, chueco, dedos torcidos, casi viejo, pero una gato montés para atajar la pelota. Se llamaba Ciriaco Calfinao. Era de la zona de Valcheta, Rio Negro, donde aún existen aborígenes en extinción. Tenía una particularidad, a las mujeres les llamaba «chorro ancho» pero era su modo y las adoraba y respetaba.
    Lástima que en el comentario no se pueda colaborar con una imagen porque sería una forma de expresarse mejor.

    Se jugaba mucho en las señalas, las esquilas, pero ahi las comparsas eran de veinte personas, aunque los más viejos miraban o jugaban a la taba o el paso ingles.

    Un párrafo aparte a Raúl Alvarez par decirle que pese a ser patagónico, quiero a esa provincia hermosa porque en María Grande tuve un amigo y pasé varias licencias en mis dos años de marina, y me divertí mucho en los bailongos de «enramada» las chicas en sulki, o caballo de tiro, y yo con mi brillante traje de marinero, no (grumete) como me llama Lito de Bernal. Despues de unos años perdí el rumbo de mi amigo y hoy en día gracias a Internet y a Arcón del Recuerdo, encontré una sobrina que me escribio y somos amigos. Un abrazo para todos. Jorge Gabriel.

  11. miguelita dijo:

    Lindos recuerdos de un club de barrio que ha quedado grabado para siempre en la memoria de Raul.
    Estoy de acuerdo con el autor de la nota, otros tiempos , otra educacion.
    Sigamos desde aqui mostrando algo de nuestra niñez, los jovenes decidirán si esos modelos de vida pueden servirles para mejorar sus vidas presentes, al menos seguramente que al leer esta publicacion, puedan analizar el sentido de esa vida de antes que nos hizo muy felices.
    Miguelita Nogues

  12. carlosvonz dijo:

    Mail que me hiciera llegar Raúl:

    Estimado amigo, Carlos:

    Para comenzar, creo que debo tutearte (con todo respeto, claro) y te digo que puedes publicar lo que he escrito en Clarín en tu Blog. Y estoy de acuerdo contigo cuando dices que aquellas (nuestras historias) merecen ser conocidas. No porque hayamos sido mejores, sino porque creo sinceramente que en aquellos años vivíamos con respeto, responsabilidad, trabajo, dedicación…en fin, muchas cosas que lamentablemente hoy se han perdido.
    De cualquier manera pienso que un lugar como tu Blog, ayudará a que este mundo mejore.

    Te envío un fuerte abrazo y estoy a tu disposición para lo que necesites.

    Raúl Juan José

  13. carlosvonz dijo:

    Raúl, el arcon del recuerdo te da la bienvenida y agradece el habernos permitido publicar esta nota que nos trae tantos recuerdos.
    Seguramente los que viven o vivieron en Villaguay recordarán todo lo que cuentas aquí.
    En mi caso como porteño, llevo en mi interior el amor por el campo, los pueblos y las ciudades del interior.
    Cada letra, es un recuerdo.
    Mis sinceras felicitaciones y queda esta pagina a tu disposición.
    Carlos
    Editor

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