Bicentenario de Nuestra Nación Argentina

   Con motivo de estar casi a un mes de aquella gloriosa fecha, el Arcón irá lanzando una serie de artículos recordatorios de nuestros próceres y sus acontecimientos más importantes. Hoy 19 de Mayo de 2010 le doy inicio con esta frase y el texto a continuación…

“Los pueblos que olvidan sus tradiciones pierden la conciencia de sus destinos y los que se apoyan en sus tumbas gloriosas son los que mejor preparan el porvenir”

Nicolás Avellaneda

 

 

  19 de Mayo de 1810

  

  Todo el mundo ya conocía la noticia de que la Junta de Sevilla ha caído, y que los franceses ocupaban España, pero Cisneros proclamó por toda la ciudad, mediante pregoneros, que España estaba en una situación muy delicada, pero sin confirmar que ya no había gobierno a pesar de que él lo sabía.

Su proclama:

 

En América española subsistirá el trono de los Reyes Católicos, en el caso de que sucumbiera en la península. (…) No tomará la superioridad determinación alguna que no sea previamente acordada en unión de todas las representaciones de la capital, a que posteriormente se reúnan las de sus provincias dependientes, entretanto que de acuerdo con los demás virreinatos se establece una representación de la soberanía del señor Fernando VII.

 

  Cisneros quería asegurar su poder, por más que quien lo había nombrado, su fuente de legitimidad, había dejado de existir.

  El pueblo, mientras tanto, se reunía en cafés y en tertulias a puertas cerradas, donde se conversaba sobre el futuro del virreinato. También en los cuarteles se debatía sobre la política a seguir. Todos tenían una opinión.

  Pero había un grupo, que ya desde hacía meses se reunían en la jabonería de Hipólito Vieytes, quienes más criticaban la decisión y la legitimidad del virrey.

  Esos jóvenes se reunieron en la noche del 18 de mayo en la casa de Nicolás Rodríguez Peña. Entre ellos estaban Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Juan José Paso, Antonio Luis Beruti y el jefe de las milicias Cornelio Saavedra.

  Decidieron que al día siguiente le exigirían al virrey que se convoque a Cabildo Abierto para decidir la situación del virreinato.

 

  Cisneros quería mantener el poder, y reunir a todos los virreyes para así crear un gobierno de resistencia. Pero el pueblo de Buenos Aires quería otra cosa, quieren nombrar ellos mismos su propio gobierno.

  Pero estos revolucionarios pasaron la noche en vela, discutiendo qué hacer. Y finalmente, por la mañana del 19 de mayo, sin dormir, Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano se fueron a entrevistar con el alcalde de primer voto del Cabildo Juan José de Lezica, para que convocase un Cabildo Abierto. Castelli fue a pedir lo mismo al síndico procurador Julián de Leyva.

  Así buscaban el apoyo del Cabildo para que gestionase ante el virrey el llamamiento a un Cabildo Abierto.


20 de Mayo de 1810

 

  Lezica transmitió a Cisneros la petición que había recibido, y éste consultó a Leyva, quien se mostró favorable a la realización de un cabildo abierto. Antes de tomar una decisión el virrey citó a los jefes militares para que se presenten a las siete horas de la tarde en el fuerte. Según cuenta Cisneros en sus Memorias, les recordó:

 

(…) las reiteradas protestas y juramentos de fidelidad con que me habían ofrecido defender la autoridad y sostener el orden público y les exhorté a poner en ejercicio su fidelidad al servicio de S.M. y de la patria.

 

 Como Cisneros reclamó una respuesta a su petición de apoyo, el coronel criollo Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios e integrante de la Sociedad de los Siete, respondió a nombre de todos los criollos diciendo: 

 – Señor, son muy diversas las épocas del 1º de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquella existía la España, aunque ya invadida por Napoleón; en ésta, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador, excepto solo Cádiz y la isla de León, como nos aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E. en su proclama de ayer. ¿Y qué, señor? ¿Cádiz y la isla de León son España? (…) ¿Los derechos de la Corona de Castilla a que se incorporaron las Américas, han recaído en Cádiz y la isla de León, que son una parte de las provincias de Andalucía? No señor, no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses, hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dió autoridad para mandarnos ya no existe; de consiguiente usted tampoco la tiene ya, así que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella.

 

  Al anochecer se produjo una nueva reunión en casa de Rodríguez Peña, en donde los jefes militares comunicaron lo ocurrido. Se decidió enviar inmediatamente a Castelli y a Martín Rodríguez a entrevistarse con Cisneros en el fuerte, facilitando su ingreso el comandante Terrada de los granaderos que se hallaban de guarnición ese día. El virrey se hallaba jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe y el edecán Coicolea cuando los comisionados irrumpieron. Martín Rodríguez en sus Memorias relató como fue la entrevista, en donde Castelli se dirigió a Cisneros así:

-Excelentísimo señor: tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V.E. la cesación en el mando del virreinato.

Cisneros respondió:

-¿Qué atrevimiento es éste? ¿Cómo se atropella así a la persona del Rey en su representante?

Pero Rodríguez (según sus Memorias) lo detuvo advirtiéndole:

-Señor: cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con la contestación, vea V.E. lo que hace.

 

Solamente defendió la posición de Cisneros el síndico procurador del Cabildo, Julián de Leyva. Ante la situación, Caspe llevó a Cisneros a su despacho para deliberar juntos unos momentos y luego regresaron. El virrey se resignó y permitió que se realizara el cabildo abierto. Según cuenta Martín Rodríguez en sus Memorias póstumas, escritas muchos años después, sus palabras fueron:

 -Señores, cuanto siento los males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso; pero puesto que el pueblo no me quiere y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran

El cabildo abierto se celebraría el 22 de mayo siguiente.

Esa misma noche se celebró una obra de teatro cuyo tema era la tiranía, llamada «Roma Salvada», a la cual concurrieron buena parte de los revolucionarios. El jefe de la policía intentó convencer al actor de que no se presentara y que, con la excusa de que éste estuviera enfermo, la obra se reemplazara con «Misantropía y arrepentimiento», del poeta alemán Kotzebue. Los rumores de censura policial se extendieron con rapidez, por lo que Morante salió e interpretó la obra prevista, en la cual interpretaba a Cicerón. En el cuarto acto, Morante exclamaba lo siguiente:

«Entre regir al mundo o ser esclavos ¡Elegid, vencedores de la tierra! ¡Glorias de Roma, majestad herida! ¡De tu sepulcro al pie, patria, despierta! César, Murena, Lúculo, escuchadme: ¡Roma exige un caudillo en sus querellas! Guardemos la igualdad para otros tiempos: ¡El Galo ya está en Roma! ¡Vuestra empresa del gran Camilo necesita el hierro! ¡Un dictador, un vengador, un brazo! ¡Designad al más digno y yo lo sigo!»

 

Dicha escena encendió los ánimos revolucionarios, que desembocaron en un aplauso frenético a la obra. El propio Juan José Paso se levantó y gritó:

                                                                «¡Viva Buenos Aires libre!»

 

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2 respuestas a Bicentenario de Nuestra Nación Argentina

  1. carlosvonz dijo:

    gracias Rocio y nos agrada que te haya servido la informacion.
    Carlos

  2. ro dijo:

    me parece una informacion muy inportante ! me sirvio demaciadoo ! 😀
    Muchisisimas Gracias e ? bueno saludos !

    atte : rocio

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