El Adiós a Juan Carlos Panfilo

El Adiós a Juan  Carlos Panfilo

Por Ricardo Fernandéz

tema: Cuentos

acosadora

En algunos lugares del interior, se acostumbra a decir unas palabras en el momento de sepultar a un fallecido.

Casi siempre encargaban esta tarea a un vecino del pueblo que tuviera facilidad para la oratoria. Esa palabra que hace llorar,  o reír, esa palabra que es exactamente lo que la gente que forma el cortejo fúnebre, espera escuchar.

Un momento en el cual se resalta, que ese que se va, fue buen amigo, buena esposo, buen novio, padre, hijo, vecino, compañero solidario, nunca una mala acción. Ejemplo de conducta  a seguir.

Es como si el hecho de pasar a mejor vida nos purificara de las turbias acciones de nuestra vida.

En los años 40, en  Sansinena Pcia. de Bs.As hubo un tal, Antonio que se encargaba de  armar la historia  de vida de quienes habían partido, utilizando a ese efecto los mejores adornos para hacer una presentación oral, y dejar además una placa recordatoria con su  memoria.

orador

Previamente hacia estas preguntas a los amigos  o deudos para armar su oratoria.

En este caso  consultó:

–¿ fumaba?

NO

–¿bebia?

NO

—¿ era casado, concubino, tenia novia,?

NO

—¿tenia relaciones intimas  con mujeres, hombres?

NO

—–Alguna otra inclinación sexual?

NO

—¿jugaba?

NO

–¿ practicaba algún deporte?

NO

—¿  era religioso?

NO

—¿tenia alguna actividad social en el pueblo?

NO

–¿cometió algún delito?

NO

–¿ que hacia durante el día o la noche?

NADA

—-¿ trabajaba mucho.?

NO

—-¿ de que murió?

—–Dicen que de aburrimiento.

—Bueno con esto no puedo decir mucho, pero en fin, déjenlo en mis manos.

Llegado el momento y ante la presencia de un centenar de concurrentes que estaban allí, mas por curiosidad que por otro motivo, y principalmente para enterarse de cómo haría el narrador para  resaltar la vida del difunto.

Frente al féretro dijo estas palabras:

 

Amigos, estamos reunidos, hoy, aquí, para despedir a Juan Carlos Panfilo

Quien iniciará en este día soleado el camino hacia el mas allá. Un camino del que no ha de regresar, muy a nuestro pesar.

Bajo un mármol su cuerpo continuará con nosotros y su alma se elevará  en busca de todo aquellos objetivos  que no pudo concretar en la vida.

Decimos en voz alta, “Aquí yacen los restos mortales de Juan Carlos un hombre que  ejerció notablemente el arte de “LA NADA”.

En su vida, se destacó por su falta de entusiasmo en los placeres mundanos.

Nació, vivió a su modo, no plantó árboles, no se reprodujo, no  leyó libros.

Hoy lo tenemos aquí,  como ejemplo de evasión  de compromisos y vicios.

Ser único e irrepetible, Juan, si algún  día de tu vida te esforzaste,  ahora puedes seguir descansado en Paz.

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