El Bar

El Bar

Autor: Jorge Gabriel Robert

Camarones- Chubut

Quiero hacer un panegírico entre lo que cuenta Carlos Vonz sobre el cerramiento de un Bar en Mercedes, por el cansancio de los años. Si, pienso que los años también se cansan, ese era de don Manuel Rodríguez, nacido en Asturias, España y venido a estas tierras en 1950 e instalándose en un edificio construido 30 años antes.

En este caso se trata de don Enrique Lucero, clase 1924, llegado a este lugar, Camarones, una incipiente población, a los 14 años de edad, desde más al sur, para ser cadete de un hotel también en formación. Procedente de una familia muy humilde y numerosa, (diez hermanos) fallecida su  madre en su mas tierna infancia, su padre, peón de campo, encontró en un compañero de trabajo, semi-analfabeto, el maestro que los llevaría a insertarse en el deslumbrante mundo de las letras y los números.

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Con ese bagaje  de conocimientos y para empezar, el Ñato, como familiarmente todavía lo llaman, desorbitado los ojos ante la majestuosidad del pueblo que no conocía, calles de tierra, aunque bien prolijas, el puerto con barcos en la rada esperando para descargar en canto rodado, los materiales de colonización que muchos inmigrantes recibían de sus ya contratados consignatarios en capital federal.

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Pero nos estamos apartando de Enrique Lucero (el Ñato) que repito, había llegado a Camarones el 28 de diciembre de 1938, y que una vez liberado de sus mandamás logró su propio “Bar” motivo del presente relato.

En la foto, (1954) Lucero con su esposa Helena (tola), sus hijas Beatriz y Susana y los “tertulianos” Nelson Gil, comerciante,  José Miguel Arroqui, (poroto) telegrafista, Raúl Escudero, panadero, Pereira, jefe obras sanitarias y un quinto del momento. El “bar” transcurrió hasta el año 1983, día de la recuperación de la democracia en el país,

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el protagonista de este relato, fue convencido por gente de su partido político, para presentar credenciales mas que suficientes para ejercer la Intendencia de Camarones, ganó limpiamente una elección, cumplió su período de cuatro años pero el “Bar” sintió una ausencia, tambaleó su existencia y al poco tiempo Lucero dio el final a esa actividad de tantos años.

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Así fue que según lo presentamos en la foto, se

ha consagrado a las actividades domésticas, culinarias en este caso y de riguroso “delantal” posa junto a varios cuadros alusivos a sus actividades oficiales ya pasadas. El bar, igual que el de Manuel Rodríguez se ha cerrado para siempre. La gente de Camarones, agradece a don Enrique que junto a su esposa hayan permanecido conviviendo con ellos haciendo con su presencia, cada vez más grande a su pueblo.

Con su esposa, 60 años de casado, el Ñato saluda por intermedio del Arcón de los Recuerdos a sus amigos, mientras prepara el almuerzo. Algo muy rico, según dicen, a base de zapallo, su menú preferido.

Jorge Gabriel Robert, Camarones, 24 de junio de 2009

7 comentarios en “El Bar

  1. Hola Daniel, la consulta de Norma es de junio de 2011.
    por correo privado te paso su direccion para que puedas escribirle.
    saludos
    Carlos

  2. queria contestarle a norma y de paso saber su apellido te cuento que yo fui el ultimo que estubo en el bar de manolo cancelas luego cambio de rubro aunque sigo siendo el propietario del mismo por eso me interesa saber de norma ya que se intereso por mi familia lo cual agradesco y le envio un saludo

  3. Hola Norma , si el bar era de mi abuelo Manolo Cancelas y luego de mi padre Daniel Cancelas , actualmente funciona como confitería restaurant pero conservando la misma fachada , desde ya muchas gracias por acordarte de mi familia.

  4. Buenisima nota, Don lucero, que bien se lo ve, han pasado años pero sigue su sonrisa de hombre bonachon.
    Saludos señor Jorge Robert
    Yolanda

  5. Gracias, Carlos Vonz por reeditar esta nota que por razones técnicas desfavorables, desapareció del Arcón del Recuerdo y que vos con tu reconocida sapiencia, logras poner otra vez a la luz de los hechos y de los dichos. El Ñato, seguro te lo agradecerá; es hombre de integridad corporal y espiritual.
    Y corre con ventaja, «es de Camarones»

    Jorge Gabriel

  6. Don Lucero otro luchador del mostrador.
    Su sonrisa muestra la dedicación y placer que seguramente le daba atender a sus parroquianos.
    Gracias jorge por compartir esta nota

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