Historias de gente sin historia.

El legado de Francisco, el albañil.

francisco

La puerta azul:

Una cosa trae la otra.,  Luego de  algunos años de clausuras y demoras, se continuó la obra de ampliación de  la que fuera la casa de Nicolás Giardelli, vecino de caballito.

 

Solo queda para recuerdo la puerta azul, aquella que fuera la entrada a la casa chorizo.Repasamos algunas fotos del antes y después y sin irme por las ramas como acostumbro entraré   en el relato de la Historia de gente sin Historia, a la  cual llego luego de ver el trabajo de estos albañiles

 puerta azul 3

puerta azul 2

Francisco Lata, español, nacido en  La Coruña, llego a la Argentina a fines de los 40. Antes lo había hecho su hermano mayor, Antonio. Este trajo a su otro hermano y esposa  y finalmente a su hermana menor junto a su cuñado.

 

Francisco en La Coruña, no tenía un oficio definido, hacía de todo y no se especializaba en nada en particular. Durante el periodo del Franquismo, la situación era muy difícil para los habitantes, independientemente de sus ideas políticas y consecuencias, ya que lo primordial para esta gente era poder vestirse y alimentarse, nada que ver con los rojos, republicanos o monarquicos.

 

El Franquismo y la guerra civil Española da para mucho, y  nos aleja del tema que me ocupa.

Ya hablamos sobre los inmigrantes, y  los motivos que los llevaron a  dejar su tierra natal.

 

Antonio en Merlo, Buenos Aires comenzó con una pequeña industria, que había montado para la fabricación de fajas y ponchos para paisanos.

 

Esa fábrica familiar, creció  rápidamente,. Allí trabajaban todos los hermanos Lata y sus esposas.

El barrio estaba creciendo con la llegada de muchos Italianos,  Españoles y Polacos, .

 

Francisco también, trabajaba de albañil., esto lo hacía   cuando terminaba su jornada en la fábrica, ademas de hacerlo sábados domingos y feriados.

Pasaron los años y  en cada terreno se veía la obra de Francisco,  arena, cal cemento y ladrillos que luego se convertían en viviendas construidas en forma sencilla pero solida.

Primero el dormitorio, el cual hacia de cocina, comedor, y un baño separado al fondo del lote.

 

Mes a mes los vecinos ni bien cobraban compraban algo de material para seguir ampliando sus casas. Ya con el tiempo techadas con loza y luego otras tipo chalet con madera y tejas.

Una cultura, de “el ladrillo es el ladrillo”.

 

Ya en los 60 se podía apreciar el esfuerzo de la gente y el trabajo de Francisco.

Siempre me pregunté ¿como se aprende el oficio? la respuesta estaba dada por la constancia, voluntad, ganas de trabajar al sistema de  prueba y error.

 

Recuerdo cuando me fui integrando al barrio, época de vecinos solidarios, si bien nosotros éramos los “fin de semana”  o los Alemanes como nos llamaban, rápidamente nos involucramos y colaboramos con cada uno de ellos. Más que vecinos, éramos familia.

 

Luego llego el momento de modificar nuestra casa,  allí pudimos ver como nuestras necesidades pasaron a ser las de todos, una cooperativa de amigos.

A partir de ese momento a arremangarse y salir como los bomberos a colaborar con la construcción del  vecino que lo necesitara.

 

Cuando decidimos hacer una pileta, le pedimos a Francisco su opinión y consejo, al día siguiente ya estaba el pocero, que con una pala y mucha voluntad cavo el pozo de 1,60 por 7 de largo por 4  de ancho. Recién habían pasado tres días desde nuestra idea y ya comenzó la obra.

 hermanitos-pile

Tambien  pedimos a Francisco, que trajera un ayudante de albañil para facilitarle el trabajo, debido a que él era una persona mayor y tenía problemas con sus piernas.

 

El ayudante duró 4 días y Francisco lo despidió. Cuando le consulte por el motivo de su decisión me dijo: los  mejores ayudantes de albañil, son los dueños de casa, así que a trabajar todos.

 

Francisco llegaba a las 6 de la mañana, cortaba a las 12, y regresaba de almorzar a las 14, no nos daba respiro.

Así me dirigía:

Haceme  un pastón,  tanto de arena, tanto de  cemento, cal, y canto rodado,  en  las proporciones solicitadas. Cuando levantaba la pared, golpeaba con la cuchara sobre los ladrillos y gritaba ¡¡¡¡¡ mezcla¡¡¡¡,   mas agua, esto esta crudo revolver bien,  y yo corría con los baldes, luego cuando el observaba que quedaba poco pastón,  me mandaba a preparar el siguiente. Al finalizar la jornada , dejaba todas las herramientas y me decía “Betiño” lava todo bien y ordena. Para mañana necesito mas arena y cemento. Al consultarle cuanto pedir , el me decía “tu sabes”

 

Al fin se termino la obra y así entendí como se aprende un oficio.

carlos von albañil en merlo

Hoy el legado de Francisco, está en cada casa del barrio, en cada árbol que el también planto, en cada poncho que guardo con cariño, y en el oficio que me enseñó con energía y con golpes de cuchara para apurar mi función de ayudante de albañil

Gracias.

Etiquetas: , , , , ,
Escribe un comentario

www.arcondelrecuerdo.com.ar - Todos los Derechos Reservados - Solo se permite reproducción con previa autorización - Copyright © 2008 - Grupo PescaenelDelta - info@arcondelrecuerdo.com.ar