Lola Mora

1903
Se emplaza en Buenos Aires la Fuente de las Nereidas, de la notable escultora salteña Lola Mora.

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La ilustre artista universal Dolores Candelaria Mora Vega de Hernández conocida como Lola Mora, nació en El Tala -Departamento La Candelaria (Salta)- el 17 de Noviembre de 1866.

La elección de este personaje de la historia del arte argentino como emblema se debe justamente a que representa cómo un artista contundente en producción e innovación cultural, muchas veces se ve limitado en su desarrollo a raíz de factores ajenos a la obra que produce en sí.

Cabe destacar que Lola Mora, quién legó a la Argentina un importante capital cultural (tren de las nubes, el diseño del subterráneo de Buenos Aires, infinidad de esculturas –entre ellas, las famosas Nereidas-, pionera en cine, investigación, etc.), tuvo muchas complicaciones para el desarrollo de su profesión por ser mujer, por el cuestionamiento de sus hábitos personales por parte de la alta sociedad y de los circuitos artísticos. Y actualmente no se distinguen demasiado sus meritos por razones políticas, fue contemporánea, y realizo trabajos para el gobierno en la época de Roca, razón por la cual el peso de su obra se ve desplazado por la situación política que la rodeo.

Su obra es destacada por su precisión técnica y la manera peculiar en la que combinó el naturalismo con la iconografía clásica, su privilegiada inteligencia para concebir el espacio y, desde luego, su talento natural. El radicalismo en ascenso atacó su obra con argumentos inválidos desde el punto de vista artístico, expulsando sus alegorías del Congreso, rescindiendo su contrato para hacer el Monumento a la Bandera y trasladando su Fuente de Alem y Perón a Costanera Sur, paraje marginal en 1918.

Tras quince años de trabajo febril, Mora se convertía en el chivo expiatorio del conservadorismo en retirada y, tras muchas humillaciones, abandonaría la escultura para siempre. De algún modo, su creación quedó opacada por su privilegiada relación con el poder. Y tal vez allí esté el origen de la razón por la cual, hasta hoy, no se haya hecho ningún estudio profundo y sistemático de su obra. A 145 años de su nacimiento, existen distintos homenajes recuerdan su vida, como la celebración del 17 de noviembre que se recuerda el natalicio de Lola Mora, instituido por el Congreso Nacional como “Día Nacional del Escultor y las Artes Plásticas” por Ley 25003 de 1998. Pero todavía falta un compromiso cabal con su legado artístico.

 

La Fundación toma éste nombre resaltando la figura del artista por sobre situaciones circunstanciales, es parte de la esencia de ésta institución destacar el valor de una obra de arte por su capacidad artística, y no por otras circunstancias.

 

Muchos artistas no poseen la situación óptima para producir y mostrar su obra, y es la sociedad en su conjunto la que pierde en capital cultural cuando esto sucede. La idea de la Fundación Lola Mora es que el artista pueda contar con un entidad paralela al Estado, para poder desarrollarse con autonomía ideológica, y su producción refleje lo que el artista desee y no lo que un sector demande.

La figura de Lola Mora representa no sólo el  desprestigio de su obra por su vinculación el ex presidente Julio Roca y el conservadorismo en decadencia, sino las complicaciones que tuvo en su época para desarrollarse por solo hecho de ser mujer. Actualmente, el rol femenino está siendo debatido en muchos ámbitos, pero la Fundación considera fundamental resaltar los emblemas que refuercen aportes positivos por parte de la mujer, sobre todo aquellos que sugieran independencia y potencial creativo.

Como origen de nuestra institución, el caso puntual como fue la polémica disparada a raíz de la obra “Encuentro” (mural de la Catedral de la provincia) pintada por Octavio Calvo (miembro fundador de la institución), fue un hecho detonante para que los miembros de la Fundación reflexionaran sobre la necesidad que tiene nuestra sociedad de que existan instituciones como ésta. En este caso se pudo observar, las trabas con las que se encuentra un artista ante la presión ideológica, las circunstancias ajenas al circuito de producción de la obra, tienden a entorpecer el desarrollo libre de la creación.

fuente:  http://www.fundacionlolamora.org.ar/p/lola-mora.html

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