Los bailes en la calle

Los bailes en la calle

Por : Norma Olga Casalnuovo

¿Se acuerdan de los bailes de carnaval que se hacían en la calle Tronador, entre Guevara y Fraga?

Se realizaban  a fines de la década del 50 y principios del 60.  Esa cuadra estaba ocupada una mano por los vecinos, y del otro lado por una empresa llamada «La Papelera».

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Para esas fechas, la papelera donaba desinteresadamente  la electricidad por medio de un cable que salía por una ventana de la misma, y los audaces tecnólogos de la época conectaban desde ahí el tocadiscos (creo que todavía ni había aparecido el  Wincofon) y los parlantes que algún vecino había prestado generosamente, más las lamparitas de colores y las guirnaldas de papel  barrilete, que iban de vereda a vereda, demarcando alegremente la pista de baile, que era sencillamente el medio de la calle.

Aqui está Silvia Mercedes Robert, de Camarones, en el tiempo de  los «combinados»

Fotografia gentileza de Jorge Gabriel Robert

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Cuando llegaba la hora, aparecían en la cuadra de los vecinos sillas, sillones y banquitos donde se sentaba ellos, más amigos y parientes para disfrutar del baile.

Yo tenía a la otra cuadra una tía de mi mamá, y un día, cuando  estaba por cumplir los 14 años, ella nos invitó a presenciarlos. Esa noche, a la hora convenida, me puse mi mejor y único vestido, y caminé junto a mi madre las tres cuadras que separaban mi casa del lugar de reunión.

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La tía nos había conseguido un lugar de privilegio, lejos del humo de los choripanes. Estábamos muy entusiasmadas mirando bailar a las parejas, casi todas conocidas, porque eso era como estar en el casamiento de la prima, nos conocíamos casi todos.

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De repente me doy cuenta que un muchachito se acercaba ¡para sacarme a bailar! Aterrorizada, y pidiendo socorro miré a mi mamá, y con su mirada ella me ordenó: salí a bailar. Nunca en la vida me temblaron tanto las piernas; creo que si en ese momento se hubiera detenido la música se hubiera escuchado el ruido que hacían al chocarse.

Después del clásico ¿Como te llamás? yo dije «no sé bailar» y este caballero andante de aquella época me contestó: «a bailar se aprende bailando» y luego de dos o tres pasos me explicó  » no te mires los pies, no importa lo que pase, siempre derecha y al frente».

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A partir de ese momento, y durante las ocho noches que duró ese carnaval, donde casi obligué a mi mamá a acompañarme, bailé al ritmo de  Ray Conniff, el trío Los Panchos, los Cinco Latinos y otros y hasta las últimas dos noche aprendí a  bailar tango y milonga al ritmo de los conjuntos de aquellas épocas.

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No recuerdo el nombre ni el rostro de aquel muchacho, pero sus palabras fueron un paralelo para la vida: A vivir se aprende viviendo, y hay que ir siempre derecha y erguida para  enfrentarla.

Bueno, esto ya se está poniendo muy largo, deseo de corazón que alguno de ustedes hayan compartido este recuerdo de un tiempo hermoso y que desgraciadamente ya se fue.

fuente : www.mivillaortúzar.com.ar

5 comentarios en “Los bailes en la calle

  1. Gracia Marta por tu comentario.
    deseo consultarte si tu has escrito tambien en el blog de Villa Ortuzar??
    Saludos cordiales
    Carlos
    Editor

  2. Norma usted me hace recordar mis epocas de juventud, yo bailaba muy bien todos los ritmos de los 60 y 70 , como en ese entonces era muy menudita casi ningun varon me sacaba a bailar, parecia muy chica, pero cuando me veian bailar , al rato hacian fila para sacarme y yo presumida como era los rebotaba a aquellos que hasta ese momento me miraban como a una niñita boba
    Muy lindo su relato

  3. Jorge, esta nota se reedito ya que se habia extraviado en el laberinto de Internet.
    Por suerte esta amiga nos ha podido recrear con su aventura del primer baile.
    Yo te comento que nunca aprendi a bailar soy un tronco que no flota.
    Un abrazo y le digo a norma
    » siga el baile siga el baile «

  4. Es cierto, como dice Norma Olga, «un tiempo hermoso y que desgraciadamente ya se fué» Claro se fué por el camino de la vida pero queda su recuerdo, para eso está El Arcón, para que lo podamos contar y que lindo lo que contaste Norma, ese episodio de aprender en un baile, es para no olvidarse más, son recuerdos muy dulces y depende tambien que el camino que te tocó recorrer en la vida, te haya deparado muchas alegrías que las puedas disfrutar ahora.

    Mis afectuosos saludos Jorge Gabriel

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