Los secretos de la Pulperia

Los secretos de la Pulperia

por: Carlos von Zedtwitz

Cuando vamos a contar algo referido a una pulpería, lo primero que nos viene a la mente es un boliche antiguo lleno de cuadros viejos, pinturas de Molina Campos, salamines colgados, unos guitarristas, un cantor, empanadas jugosas, un mazo de naipes, la cancha de bochas y afuera algunos caballos atados al palenque.

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Esta pulpería tiene un poco de todo, al palenque además de los caballos se arriman las 4×4, y los autos lujosos que traen a los turistas de la capital y del extranjero. Quien nunca estuvo en un sitio así, que nació allá por 1868, no imagina el rico contenido que encierran su paredes de barro, techo de ladrillos y chapas. Hay en su interior toda una historia de varias generaciones que arrancan desde la instauración de los fortines que prevenían la invasión de los malones indígenas. No se como aun puede mantenerse en pie luego de aguantar mas de 50 inundaciones del rió que pasa a pocos metros.

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Seguramente hay entre la pulpería y el lujan un acuerdo de permanencia, el turista los visita y admira a ambos sin competir. Los invito ahora a participar desde nuestro sitio, o de nuestro hogar y visitar la pulpería, viviendo cada cosa que allí ocurre., esta es la otra cara, o el secreto bien guardado Luego de recorrer 100 Km. estamos en la puerta de la pulpería, una bandera celeste y blanca flamea en la punta del mástil de madera despareja cedida por un árbol del lugar. Empujamos una hoja de la puerta de madera, lo primero que sentimos son los olores mezclados de humedad, vino, grapa y humo de los cigarrillos. Todos los parroquianos se dan vuelta para ver quien entra, nos apuramos a saludar, ¡buenas noches ¡ tanto el pulpero como los parroquianos responden al saludo y retornan a su labor, seguir chupando y rompiendo maníes para acompañar al trago.

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Ya en el interior nos ubicamos en cualquier mesa o compartimos alguna, si queda poco sitio.,vemos a través del vidrio que desde afuera nos mira un hombre bien vestido que vino con sus esposa, hijos y amigos, el hombre toma fuerza y se atreve a entrar, hace como un relevamiento de la situación y luego asiente con su cabeza para que el resto de la familia ingrese., dice el pulpero que eso se repite siempre parece que la gente tiene temor a que aparezca un indio o se levante Juan Moreira y los achure. Al rato de estar allí todo funciona como una gran familia, se tocan diversos temas en mesa de dialogo y cada uno participa y opina, hasta el borracho que se agranda y dice que las sabe todas, hasta que el pulpero lo hace callar cuando ya se pone pesado.
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La Volcán:

La estufa volcán de siete velas sigue funcionando a pesar que el pulpero no consigue respuestos,tanto de aguja como gasificador, mas de una vez, y a su pedido me recorrí todo Buenos Aires y nada, ya no hay repuestos, pero la volcán sigue funcionando con lo que le queda, se parece mucho a su viejo falcón que descansa cerca del gallinero y que las gallinas utilizan de nido. Registro de visitas Hay un libro en el cual los visitantes deben registrarse, nombre, apellido ciudad de procedencia y ocupación, si leemos los comentarios allí vertidos, encontraremos muchos comentarios de gente que paso y vino desde muy lejos. Si leemos detenidamente encontraremos testimonios muy jugosos.
Hay también una galería de fotografías de los turistas con el pulpero. Cosa rara, el pulpero siempre sale abrazando a las mujeres.
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Las siete Mujeres:

A la hora de las confesiones toma la posta el pulpero y en voz baja para que lo escuchen todos comenta, como funciona eso de siete mujeres para cada hombre. Mira Carlitos, la cosa no es haber tenido siete mujeres en la vida, la cosa pasa por haberlas tenido y mantenido a todas a la vez., extrañado le pregunto, ¿como es eso? Primero hay que tener las mujeres muy lejos de aquí, cuestión que no se te aparezcan, si son casadas mejor, salen poco, y solo quieren que se las escuche y entretenga, se quejan de que su marido no las atiende, de la suegra, de los hijos, de la vecina, en fin, hay que tener aguante y hacerles de psicólogo, pero vale la pena, un par de horas escuchándola, luego montas,, (al caballo) y regresas a la pulpería. Sigue contando, yo, de a una, llegue a tener las siete, lo interrumpo y le pregunto ¿ pero como hacías para verlas a todas ?, y bueno, tenia toda la semana para visitarlas un par de horitas a cada una, con la excusa del boliche debía regresar rápido. Las solteras eran mas difíciles de controlar ya que alguna se venia a la pulpería pero por suerte nunca se encontraron, yo les decía que no era lugar para noviar. Recuerdo una noche el la cual le tocaba visita a la Sofía, ya que el marido se había ido de joda a Chivilcoy, yo me entere debido a que en los pueblos se sabe todo, ensille mi caballito criollo, me tape con el poncho, me puse el sombrero hasta los ojos y salí a media noche con tal mala suerte que me cruce con el tonto de Nicanor, siempre hay un tontito así en el pueblo, quien me reconoció por el caballo, y a los gritos me llamaba por mi nombre, ese día le falte a la Sofía, ya que salieron todos antes los gritos para ver quien andaba suelto. Esa rutina me canso y solo la pude mantener seis meses, pero lo hecho,hecho esta.
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Juego prohibido:

Ahora pasamos a la otra sala, luego de correr unos cajones viejos de bidu, descubrimos unas tablas de madera, de a poco el pulpero las levanta y nos encontramos con un sótano, en el mismo en otros tiempos se jugaba fuerte y mas de uno perdió todo y debió dejar el facon, el recado, y se tuvo que volver en pelo. Un contador para el borracho Un peón ya pasadito de copas le pide la cuenta al pulpero, ¿cuanto es?, y tenes ocho vasos de vino, el peoncito medio confundido dice, ¿yo no tome cinco?, paga y andate que ya es tarde, yo que lo venia observando desde otra mesa seguía la cuenta, maníes por cada vaso mío consumido y porotos por cada vaso del peón, el resultado dio tres maníes y cinco porotos. El peón pago y se fue contento de aguantar tanto trago, contó que había superado su propia marca.
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Las botellas del Abuelo:

Como no va a haber en una pulpería unos estantes con viejas botellas, allí arriba ni bien entramos sobre la izquierda hay cuatro o cinco filas de botellas, están cubiertas de tierra y telas de araña, son tan viejas que ni se puede leer la etiqueta., hay licores, grapas cañas algunas con envases de barro cocido. La consigna de la pulpería es “ No se venden No se tocan” Una noche cae visita desde la capital, una pareja, el hombre joven parecía muy conocido del pulpero, venia en compañía de una rubia, una dama cincuentona con aspecto de tener varios Pelegrinis en su haber. Hacen su ingreso y todos se dan la vuelta para saludar y mirar a los recién llegados, la rubia debió ser muy bonita en su juventud, si bien estaba radiante era fácil de adivinar que pasaba los cincuenta y que comenzó a debutar en las pistas a muy temprana edad. Luego de cenar y tomar una botella de reserva López, la dama que según escuche se llamaba Matilde, quien había venido del barrio de Belgrano R, se fue para el mostrador y comenzó a hablarle bajito al pulpero mientras le señalaba la estantería, el acompañante seguía tranquilo bajando la segunda botella., trate de entender que estaba pasando, lo único que escuche decir al pulpero, espere señora, ya se va aquel mirón, allí entendí que lo que ella quería era llevarse la cuarta botella de colección del segundo estante.
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Regresa a su mesa y le comenta al amigo, yo le dije que no pregunto el precio la llevo cueste lo que cueste le ofrecí 200 dólares y todavía lo piensa ese gaucho. Como bien dice el dicho un fino cabello de la rubia tira más que una yunta de bueyes, además el pulpero era de aflojar ante las polleras. A la carga nuevamente Matilde, yo desde la mesa movía mi cabeza diciéndole que no para que el pulpero no ceda, el me estaba mirando, pero no resulto, tomo un banquito agarro un papel de envolver y cuando nadie miraba bajo la botella se la envolvió, y se la regalo.
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Como ya el ambiente estaba bien alcoholizado y en familia, al ver que la pareja se levantaba para irse, me adelante, salí de la pulpería, afuera los alcance., disculpe señora, le dije, de este sitio nunca salio una botella de ese estante y esa botella que para usted seguramente no tiene ningún significado para el pulpero representa haber traicionado sus convicciones, mañana estará arrepentido. Matilde se quedo callada, el amigo miro para el lado de su 4×4 se alejo dejándola sola conmigo., Ella, me dijo, y usted que se mete en donde no lo llaman.
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Comenzó a alejarse hacia la camioneta, de repente da la vuelta y me entrega la botella bien envuelta, mire señor tiene razón ya estaba pensando en que lugar tirarla, si llego a mi casa en Belgrano con esta mugre no me dejan entrar, dígale al hombre que me disculpe fue un capricho de mujer, no estoy acostumbrada a que se me niegue algo. Agarre la botella la desenvolví y con el pulpero la retornamos a mismo lugar en el cual había permanecido 80 años.
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Testimonio de Mariana:

Carlosvonz un compañero de trabajo siempre nos contaba en la oficina cosas de la pulpería, al escucharlo despertó en mi la curiosidad de conocer aquel sitio relacionado con lo gauchesco y tradicional. Fue entonces que me decidí y viaje con unos amigos. Caía la tarde cuando llegamos, a primera vista me pareció hermosa por su estructura antigua y preservaba, eso de antes, eso antiguo que me transmitía historia y recordaba mi niñez en General Levalle, Córdoba junto a mis padres. Allí nos recibió el pulpero……, lo que más me impactó de él fue su mirada profunda y hasta te diría un tanto penetradora, amable pero….que por momentos me hacía sentir incómoda, claro que no quería que mis amigos se separaran ni un minuto de mi, hasta que tuve la necesidad de ir al baño y por indicación del pulpero debía pasar para el FONDO!
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Así que le pedí a mi amiga Mariela que me acompañara. Había que cruzar una cocina grande y fría, con una mesa muy larga, luego unas salas antiguas y oscuras, sentí pánico y a cada instante le pedía que no se alejara. Después de haber disfrutado de una picada y empanadas por cierto muy ricas nos despedimos y el gaucho me beso, casi más que un beso fue un acercamiento que hizo subir el calor a mis mejillas.
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El lugar me gusto mucho además de encontrar allí, en el hoy, algo si como un museo de la vida con 150 años de existencia, después de todo el lugar tenía mucha historia. Fue una hermosa experiencia pero les doy un consejo a las mujeres que la visiten, quédense cerca de sus amigos, novios o esposos, el gaucho es rapidísimo.
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Las Jaulitas:

El pulpero tenia mas de 10 jaulitas con jilgueros muy cantores que alegraban el, lugar, muchas veces el canto era tan fuerte que no permitía escuchar la conversación. Un día que lo visite no estaban más los pajaritos, le consulte que había pasado y esta fue su respuesta. Carlitos, la otra noche tuve un sueño, creí que estaba preso y fue una pesadilla tan fea, que al día siguiente me di cuenta que el encierro es lo peor que a uno le puede ocurrir, así que abrí las puertas y les di la libertad a todos, la libertad es lo que uno valora cuando la ha perdido.
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El Muerto:

Mi madre siempre se asustaba cuando comenzaban los insultos por motivos de un juego de naipes o por exceso de bebida, yo le decía que se quedara tranquila los tiempos habían cambiado y un insulto, hacia la madre o la mujer del otro, hubiera sido causa de cuchillos ahora no pasaba mas de allí. Pero una noche la cosa fue fiera, había llegado escapando un peoncito que le arrimaba a la hija de un estanciero de Suipacha, y por esas cosas que pasan el viejo lo había seguido hasta la pulpería, entro y sin mediar palabra le descargo la escopeta del 12 a menos de dos metros, pobrecito el muchacho quedo con perdigones por todos lados, al rato vino la patrulla y se los llevo, fue la única vez que la pulpería se vistió de rojo y negro.
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Epilogo:

Quien no ha visitado un viejo almacén de campo no ha tenido la posibilidad de reencontrarse con nuestra tradición. Les sugiero lo hagan, pero recuerden que solo algunos lugares son genuinos, y tan auténticos como esta vieja pulpería que aun se conserva como en el 1800. Hoy hay muchos sitios que disfrazan a un pobre gaucho para atraer al porteño, pero la pulpería de “ El Único Pulpero” es una verdad viviente. Homenaje en este 9 de Julio a este hombre, solteron sin ningún apuro, y que sin ayuda de nadie sigue firme día a día. Es mi deseo que el dia que le toque alejarse de la vida, alguien siga manteniendo la pulpería por doscientos años más.

Publicado por Carlos von Zedtwitz

21/07/2008

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24/02/2010  En memoria al ultimo Pulpero Mercedino

Cacho DICATARINA

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2 respuestas a Los secretos de la Pulperia

  1. carlosvonz dijo:

    Con gusto Lito.
    Calle 29 y rio Lujan.
    Mercedes Provincia de Buenos Aires

  2. miguel angel retrivi dijo:

    Bueno Carlitos : Esta » Pulpería » fué la excusa para nuestro….» Conocimiento Personal «…..¿ Te acordas ?…
    Ese día fuí invitado a tú casa, donde fuí recibido…¡ Con Honores !…Siii asi tal cual lo digo por parte tuya y de tú Señora que amable y alegremente, me mostraba cada lugar de la casa, si hasta el perro » Labrador » parecía estar contento con mi visita, que aunque corta bastó para ver el » Amor » que en la misma existe…

    Luego emprendimos viaje hasta esta » Pulpería «, a la cual estaba deseoso de conocer y que gracias a tú » Gentilicio » pude concretar, el viaje en tú auto fué por demás sorprendente y muy ameno…
    Cuando llegamos a la misma nos recibió con la cordialidad, propia del » Hombre de Campo » el dueño de la misma…
    Hoy ya sabemos algunos que no está » El Paisano Di’catarina «….Dios se lo llevó a » Otros Pagos Celestiales» y alli mismito ha de estar sirviendo, con la amabilidad de siempre…
    No sé si corresponde Carlitos, pero me gustaría que pongas la dirección de la misma, asi la pueden visitar nuestros » Amigos Foristas «…

    …¡ Hasta las Proximas Empanadas !…

    LITO de BERNAL

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