Los vecinos de Merlo (Pcia de Bs.As.)

Los vecinos de Merlo (Pcia de Bs.As.)
por:  Carlos von Zedtwitz

Cuando hablo de mis vecinos,  me remonto a otros tiempos, digamos que nos retrotraemos  a la década del 60 y 70.
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Claro vecinos hubo siempre, también recuerdo a  los que acompañaron a mis padres en los años 30  en el pueblo de America Partido de Rivadavia.
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Tiempos difíciles para un matrimonio recién casado que llegaba a esa localidad en 1938 a desempeñarse en su  primer trabajo.
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Hoy, miro la calle, vacía de niños jugando y me pregunto ¿donde están ellos?
Poca gente anda por allí, solo quienes  necesitan salir para efectuar compras, concurrir a sus trabajos o realizar tramites.
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Sin animo de  hacer comparaciones molestas, ni de generalizar,  ni de demostrar animosidad,  ya  nada es igual, cada cual en su casa, cada cual  en lo suyo.
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Si  nos insertamos  en la gran ciudad Autónoma de Buenos Aires,  en un edificio de departamentos publico o  también privado,  veremos como se enrarece la convivencia y la relación interpersonal.
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Ya no existe el  “buen día” ni “permiso”, ni disculpe.  Subir en un ascensor y darnos cuenta que quien esta en su interior evita la mirada, o la desvía, no responde el saludo o lo hace entre dientes.

Al ingresar a alguna oficina, o comercio, decimos “buen día”, en lugar de responder el saludo nos dicen   ¡SI ¡……. (Equivalente  a  ¿que desea?)
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Si tienes la mala suerte de cruzar la calle apurando el paso ya que el semáforo  titila, y se abre la onda verde desfavorable al peatón ,  ya no escuchas un “cuidado” escuchas un insulto, no importa la edad, si eres niño porque eres niño, si eres mayor te gritan “apúrate viejo de m”.
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En los barrios de la capital pasa algo parecido, pocos se conocen, ni   interesa conocerte.
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Por nuestra educación y costumbres seguimos prodigando afecto, buena vecindad, y armonía, a esta altura nada nos hará cambiar el rumbo.
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Saludamos al agente que está de vigilancia  en la cuadra,  le ofrecemos un café caliente en las noches frías,  cuidamos nuestra vereda,  lavamos, barremos y tratamos de mantener nuestros frentes limpios.
Somos solidarios y estamos allí, donde nos necesiten.
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Ahora volvamos a Merlo.
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Recuerdo ese mes de marzo de 1966.  Con mis padres  compramos  una casa quinta en el barrio Pompeya.
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Cuentan que ese sitio en sus inicios, fue zona de tambos.
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Con el tiempo esos campos se fueron  loteando y  comenzaron a llegar los primeros habitantes, quienes construirían sus viviendas de residencia permanente.
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Españoles e Italianos arribados a la Argentina en los años 50 y antes.
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Nuestra casa había sido construida por un albañil vecino del lugar, Don Francisco, quien hizo la edificación de acuerdo al proyecto de su propietario, un músico del teatro  Colon
Pedro Natola.
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La casa estaba edificada sobre un lote de 10 x 50, el resto del terreno se componía de 2 lotes de idéntica  medida,  uno  más con salida a  otra calle de 16 x 30.
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El mismo albañil planto varias especies de árboles,  pinos, tilos, aromos, álamos en hilera que marcaba la entrada principal,   muchos árboles  frutales. También estaba la infaltable Higuera, debajo de la cual  se había instalado  la bomba de agua con su antigua pileta de cemento.
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Poco a poco fuimos llevando todo lo necesario para tener comodidad durante nuestras visitas de fin de semana..
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Debimos comprar elementos de jardinería,  palas, picos, azadas, guadaña,  rastrillos y una maquina de cortar pasto, ¿recuerdan?las antiguas de empujar.
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Las casas vecinas eran pocas, todas construidas con techo de teja colonial a dos aguas.
Por cada cuadra tres o cuatro casas con grandes terrenos, separados por alambrado y cerco de ligustrina de hoja pequeña.
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Desmalezar, y avanzar sobre los pastizales de la vereda,  mejorar el ingreso a la quinta, su antiguo dueño no tenia vehiculo por ello no había  construido  ninguna entrada especial para autos.
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En mi labor, avanzaba de a centímetros, parte con pala ancha y guadaña, así con el trabajo de muchos días  la quinta “Los Álamos”,  comenzaba a verse mas limpia y ordenada.

La maquina de pasto se me  había calzado contra un borde desparejo de tierra.,  levanto la vista y veo, allí enfrente, detrás de la puerta  de jardín  de madera  color verde , un señor que apenas llegaba a la altura de ella, aproximadamente 1,50.
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En sus labios se dibujaba una sonrisa, mezcla de diversión y pena por mi esfuerzo inútil al intentar desenterrar  la cortadora de pasto.
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Debo confesar que me molestó mucho esta actitud, pero seguramente este hombre  lo presintió y  me  habló.
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—-Hola Vecino, me llamo Antonio Lata,  ¿puedo ayudarlo?–
—-no gracias, yo me llamo Carlos, hace poco que compramos esta quinta, nos esta costando mucho trabajo hermosearla., somos de Caballito.
—-Ya que está aquí quería preguntarle si esta zona se inunda, ¿sabe? nosotros compramos y ahora vemos que el Reconquista esta  a 8 cuadras.
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“Antonio, sin quitar su sonrisa me responde”—–
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—No, si bien el río se inunda cada tanto, el agua llega solamente a 100 metros de aquí, luego pasa sobre  el terraplén del ferrocarril pegado a la ruta 7   y se va para otro lado.
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Estas palabras me hicieron recordar a esos rematadores que pretender venderte lagunas en vez de lotes.
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Antonio no se equivocó. Llegó la  peor inundación que se recuerda, año 1967, si no me equivoco. Esa manzana, la nuestra, era una isla,  el resto del barrio estaba bajo agua.
Tardaría más de una semana en bajar el nivel.
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Aun sin conocer a la gente le dimos alojamiento a una familia con sus hijos, ellos estaban justamente en la franja que excedía los 100 metros.
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Este fue el inicio de la buena vecindad, a partir de entonces  comenzamos a conocer a los demás  vecinos de las casas cercanas, Antonio y Estella, Ángel , Margarita y su hija Angelita, Francisco y Candida, Don Julio su esposa e hijos, Vidal y su señora,  Tita  una mujer soltera enamorada de su quinta.  Pepe y Rosario, Adela y Tomás,  y  muchos mas que se acercaron a nosotros.
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Habíamos decidido ampliar la casa y hacer una pileta.
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Cada uno daba su opinión de acuerdo a su experiencia, pero no eran solamente opiniones ni consejos, todos ponían su esfuerzo y trabajo para ayudarnos.
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Fue así que aprendí muchos oficios, albañilería, jardinería, pintura, carpintería, electricidad, plomería etc.etc.
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Luego llego el turno de ayudar a Francisco a  llenar la loza del techo para la casa de su hija Mary que se casaría próximamente.
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Otra vez, la explosión en lo de don julio por un escape de gas, debimos rápidamente formar un equipo para que pudieran habitar su vivienda.
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Tita, cortaba el pasto y  mantenía su parque de 10 por 50 de fondo, yo había acordado con  que le  cortaría la ligustrina de toda la medianera., ella era algo mayor, ya no podía subir  la escalera.
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¡Como recuerdo esas noches ¡ luego de trabajar todo el día, escuchábamos su llamado  avisando que estaba lista la pizza, pizza casera hecha por ella,  la cual  nos pasaba por arriba del cerco.
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Noches de verano en la vereda. Luego de la cena nos sentábamos en un tronco seco que servia de asiento, cada vecino traía algún   postre y bebidas, así sin temor a la noche ni a nada nos quedábamos hasta muy tarde charlando y programando las tareas del próximo día.
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Festejos de navidad, fin año, siempre en buena vecindad.
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No faltábamos ningún viernes y nos quedábamos hasta el domingo a la tarde.
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Luego  los cumpleaños, fiestas familiares, asados, una vez acá, otra vez allá, reuniones y mucha alegría, reuniones de nuestros hijos pequeños con los otros vecinitos.
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Llegar a la quinta, en esas noches frías de invierno y encontrar la estufa encendida, y bolsas de agua caliente en cada cama  de nuestros hijos, quién  si nó Estella.
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Más que una vecina, para nosotros, fue algo así  como nuestra tía de Merlo.
Puedo seguir contando sobre la armonía y bondad de cada uno de ellos, pero solo con esta pequeña muestra me entenderán.
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Como estos vecinos, creo que no volveremos a tener otros.
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Si  ya se que fueron otros tiempos, pero esas costumbres, ese acercamiento debe ser resaltado como ejemplo de lo que no debe desconocerse  y  menos perderse.
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A todos ellos,  ya ausentes este recuerdo  y agradecimiento por todo lo que significaron para nuestra familia.

cumpleaños en la quinta

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6 respuestas a Los vecinos de Merlo (Pcia de Bs.As.)

  1. miguelita dijo:

    Por Casanova mi ciudad aun queda algo de la vecindad, no es como antes pero puede decirse que yo hago todo lo que esta a mi alcance para que sigamos siendo solidarios y buenos vecinos.
    Miguelita

  2. carlosvonz dijo:

    He agregado una fotografia mas, alli estan nuestros hijos y la de algunos vecinos y amigos en un cumpleaños, a la izquierda creo identificar a la Sra. Angelita, con el tiempo silvia se uniría a estos festejos.

  3. carlosvonz dijo:

    Felizmente nos hemos quedado con esos recuerdos, al menos ellos permanecen con nosotros.
    Fisicamente ya no estan los primeros vecinos de Merlo, pero han dejado en mi momentos e imagenes que muy dificilmente olvidare durante mi vida.
    Agrego al recuerdo , esa noche de un 30 de diciembre cuando me vinieron a buscar en la madrugada del 31 para llevar a la señora Angelita quien iba a ser mamá, era mi auto el unico disponible en ese momento, asi que con gran alegria acompañe a la señora y a su suegro hasta una clinica de Merlo, el padre estaba trabajando en la estacion de servicio y no habia forma de avisarle. ( habia nacido Silvia)
    Hoy silvia ya es madre, tiene 28 años, como ha pasado el tiempo.
    Gracias M.M por reunir aqui a sus vecinos de San Miguel con los mios de Merlo
    Carlos

  4. María de las Mercedes dijo:

    Hermoso relato Carlos, de su historia de vida, tan rica en recuerdos, tan llena de imágenes. De ésas que van pasando en nuestra mente, donde a una, le sigue otra y otra y van ordenando recuerdos, que llaman a nuestro tiempo actual, para querer que se puedan reeditar, donde esos vecinos en muchas ocasiones, resultaban mas cercanos, que los propios parientes. Tan buenos vecinos me recuerdan otros, los de mis padres, los de de mis abuelos. Casas con jardines, sin rejas o paredones que hoy lo cubren todo. Sin cámaras, sin seguridad, donde cuando había un cartel, que avisaba ¡Cuidado con el perro! y éste aparecía moviendo la cola, porque hasta el ladrido que se escuchaba, era de amigos, invitando a jugar.
    Cuando una taza de azúcar de Juanita, se juntaba con la taza de harina de Carmencita, los huevos recién salidos del gallinero de Don Miguel dueño de casa, para una mesada de madera siempre pronta, todos los ingredientes en círculo con un “agujero” en el centro, pizca de sal, polvo royal (si se daba la necesidad) limón o vainilla, algo de leche, e iban apareciendo ante nuestra vista las redondas tortitas sobre las placas, horno a punto y a esperar el tiempo de cocción. Pausa donde iban llegando los vecinos de al lado, los de enfrete, y asi se iba armando, para disfrutar el mate improvisado, o el tazón de leche, en las horas de la mediana tarde, en la casa de mi tía abuela, en el partido de San Miguel –Prov de Bs As.
    Los vecinos visitantes, se habían ido desplazando, ya bajo la parra en la galería del frente, o en el patio trasero, por aquí, por allá, entre los frutales dando sus pareceres sobre el momento exacto de la cosecha, escuchando al tío como estaba reconstruyendo la pirca, alrededor del tanque australiano, para previsión de los más pequeños, y el vecino que ofrecía venir una tarde a darle una mano, prometer además la pintura que le había sobrado del patio exterior de su casa. Mientras la voz de la tía, se unía a la de mi abuela, conveniendo sobre una tela que tenía guardada, -sin destino de uso inmediato- con un bonito racimo de guindas y hojas, bordadas a máquina, para la confección de cortinas de las ventanas, -que las mismas ofrecidas sras-, realizarían- en la cocina de Juanita. Quién aparentemente, se resistía a cambiarlas desde hacía unos años, porque siempre se necesitaba el dinero para otra cosa mas importante-solía repetir- Recuerdo esto vividamente, porque ya sobre finales del verano, el mate la leche y una pasta frola de dulce de batata, sobre la mesa de la cocina de Juani, nos invitaban al festejo de las nuevas cortinas “colgadas”.
    Aún viviendo en la ciudad porteña, era algo normal que, cuando nuestro papa comenzaba una tarea de arreglo en la casa, en un momento dado, nos mirara fijo y dijera, “corre” decile a Don Juan, que me preste la tenaza esa corta con aislante, (o el destornillador que siempre faltaba el indicado).
    El infaltable brindis de vecinos, donde todos abrían sus puertas para chocar las copas y expresar buenos deseos.
    Cierto Carlos, ¡Son momentos vividos, realmente añorados!, pero por una razón primordial, desear transportarlos, a una tan distinta realidad actual, donde tanta falta denota la ausencia “del buen vecino”. Tuvimos la suerte de conocer y disfrutar algo muy distinto. Tal vez por eso, nuestros recuerdos del barrio y de los barrios que nos tuvieron y los vecinos que en ellos encontramos, nos dejaron tan fuertes huellas y las sostenemos tan apretadas al corazón.

    Con cariño

    M.M.

  5. carlosvonz dijo:

    El identificado como Lopez Murphy, era ,( y digo era ya que este buen hombre nos dejo hace un par de años.)
    Era el amigo Barroso , albañil, pocero y asador del cabrito a la cruz.
    El fue quien hizo a pala la excavacion para la pileta.
    Recuerdo que habiamos pactado un precio por el trabajo, y luego de hacerlo me dijo lo siguiente.
    «—Sabe don , que me equivoque , yo creia que el terreno era blando, de quinta, pero me encontré con mucha tosca, igualmente el precio tratado es el mismo, pero dejo a su criterio por si hay alguna posibilidad de mejorarlo.

    Me contaron los vecinos que el pobre se mato trabajando para pasar la tosca, logicamente arreglamos nuevamente el precio y todos felices.

    Este señor trabajó tambien el la obra de la Calle Rivadavia, a la altura de villa Luro, recuerdas ?? creo que era un edificio de departamentos de un sindicato, y quienes los que lo administraban se quedaron con el vuelto.
    El pobre se quedo sin trabajo, asi que trabajaba en lo que podia.
    Un saludo y recuerdo para este amigo que se fue.

  6. miguel angel retrivi dijo:

    …¡ Bien Carlitos !…Las cosas buenas hay que resaltarlas y hacerlas conocer a la gente joven, que quizás muchos de ellos, no salgan de su asombro, al enterarse de que forma se vivía…y que aún creo se puede vivir.
    Solo hace falta…¡Proponerselo Señores!…Yo también he vivido en un barrio así, lean mi nota » La Cuadra de los Pescadores «…y hoy también vivo en barrio, donde me esfuerzo día a día, para arrancarle el saludo a la gente, mi atrevimiento se debe, a que soy conocido en mi Barrio » Villa Alcira», pertenece a Bernal ( mi Ciudad -Pueblo) partido de Quilmes…
    Decía que soy conocido…como…¡El Payaso!…Que es una profesión que comenzó hace….¡Huyyyy!…y que ya no realizo comercialmente, pero si lo hago «solidariamente»…con la escuela, Iglesias, Clubes,etc,etc…
    De ahi mi atrevimiento y asi poco a poco he logrado rescatar de mucha gente… el saludo…por eso digo se puede….solo hay que intentarlo, a mi estas notas de los vecinos, las grandes familias, los nuevos barrios es algo que me » Enllena il mio Cuore » …¿ A capito Carlitos ?…

    Solo me queda un interrogante, en esta emotiva nota tuya, que tantos gratos recuerdos emana la misma…

    …¿ Asi que el politico, Lopez Murphy ?…era tú amigo de aquella «Añorada » Juventud y por eso lo estas abrazando…JA,JA…

    Como siempre decis Carlos…» …los recuerdos de nosotros los mayorcitos se nos parecen…¿No?…».

    Te Saludamos con el Afecto de Siempre
    LITO de BERNAL y Haydeé

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