Lugones no tomó el tren

Lugones no tomó el tren
Autor

Alberto F. Orga

¿Qué le importa a la sociedad de hoy que Lugones haya sido el creador del Club Social América, o que el Club Atlético, la institución de sus amores, de la que fue fundador y primer presidente, cumpla cien años y él y Miguel Gúrpide festejen con los próceres albirrojos en alguna parte el centenario?
¿En qué nos cambia la vida enterarnos que un tipo casi médico comenzó a ejercer cuando todavía no se había recibido, que se desplazaba en sulky, por calles oscuras, en noches de frio o llovizna, para atender a alguien con viruela o escarlatina?.


¿Qué pensaríamos nosotros si en un intento de partida hacia otros lares lo saluda la comunidad entera e incluso lo manifiestan los más humildes y los más fuertes opositores?
¿De qué vale hoy que haya sido el impulsor de la Sociedad Hospital Popular, que haya trabajado en la creación del Partido de América y que haya integrado el primer Concejo Deliberante?
¿Qué nos deja que haya sido dos veces Intendente y Diputado a la Honorable Legislatura?
En estos tiempos, de mujeres y hombres apurados, en donde las redes sociales todo lo comunican, en donde la globalización todo lo atrapa y lo convierte rápidamente en viejo o inservible, ¿a alguien le interesa quién era Lugones, qué hizo y cómo nos dejó?

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¡A mí me interesa!. ¡A su familia y a sus amigos les interesa!. A los hinchas de Atlético, a los jóvenes que van al Social, a los que disfrutan del hospital, a todos los que habitan el Distrito de Rivadavia les debiera interesar. Porque los grandes no son sólo de su familia o de sus amigos. Son del pueblo. Todos quisiéramos saber por qué Lugones no tomó el tren aquel martes.
El conjunto de nuestra sociedad, a quien Lugones sirvió en sus inicios, debería comprender cuál fue el designio que hizo que desapareciera y fuera cubierto por un manto de olvido inmediato.
Una de las cosas que tenemos que valorar en estos tiempos de apuros, que están los que hacen y los que dicen que hacen y este personaje hacía, no decía. Su tesis “El drenaje del Hepático en la Litiasis Biliar” presentada entre 1906 y 1907, fue reconocida por el Dr. Nicolás Reppeto, quien fue su padrino de tesis. Al mismo tiempo Julio Panadero, otro grande de nuestra historia, solicitaba al Intendente Cuello que lo designara como médico municipal sin haberse recibido aún.

 

Como para pasar el rato, también en 1906 trabajó en la fundación del Club Social América, del que fue su primer presidente y en 1910 la “Sociedad Hospital Popular”, que él conformó con un grupo de vecinos fue la antesala del hospital que se inauguró en 1920, cuando era Intendente. Entre 1907 y 1910 impulsó fuertemente la creación del Partido de América, después Rivadavia. En 1913 participó en la creación del Club Atlético Rivadavia, del que también fue su primer presidente. En el mismo año se dedicó a la política activa y llegó a ser elegido miembro del primer Concejo Deliberante. Fue médico municipal y de policía, dos veces Intendente y Legislador.

 

En los ratos libres además, curaba enfermos, participaba de una activa vida social y protegía a su familia definiendo valores y conductas que debían seguir sus hijos, dejados como testimonios en bellas cartas.
Todo eso en apenas quince años, sin celular ni internet, nada más que con esfuerzo e inteligencia.
Pero un día no tomó el tren. Un martes de 1921 no llegó a ningún lado, no volvió a su casa a ver a sus hijos, no llegó a asistir a sus pacientes, no fue a la sesión de la Cámara de Diputados en La Plata y no volvió a la mesa de juego del Social. Algo secreto, recóndito, misterioso, sorprendente había pasado.
Ambrosio Lugones ya no estaba.
Versiones encontradas circularon en otros tiempos y hasta hoy. Que se fue lejos, que quedó muy cerca, todas difíciles de entender.
Mientras tanto un manto de olvido cubrió el acontecimiento. El rápido alejamiento de la familia del pueblo, la premura de sus amigos por solucionar cuestiones, la falta de investigación a lo largo de la historia, convirtieron a este hecho en uno de los más extraños ocurrido en nuestra centenaria historia reciente.
Pero Ambrosio Lugones (h) está, flota, transita por nuestras calles, nos vigila en el Hospital Municipal, convive haciéndonos escuchar notas musicales en el piano del Social o nos observa desde la traviesa fotografía que cuesta mantener en su lugar, porque los grandes no se van nunca, permanecen siempre entre nosotros.
Alberto F. Orga

fuente: Alberto orga en facebook

 

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2 respuestas a Lugones no tomó el tren

  1. melina dijo:

    son estas personas las que hicieron posible la formacion de los clubes de pueblos, llevando con ello a la union entre la gente y desarrollo de distintas actividades, principalmente la amistad y solidaridad, felicitaciones

  2. miguelita dijo:

    Un Lujo, felicitaciones al escritor que belleza de historia de un personaje de pueblo que dejó un camino y ejemplo a seguir.
    M.Nogues

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