María Antonietta Etrusco

María Antonietta Etrusco

«Voy a escribir sobre una mujer común. Una mujer que nació en Italia y llegó a la Argentina con una esperanza como muchos otros inmigrantes. Esa mujer no se destacó en la política, ni en las finanzas, ni en el mundo del arte; sólo fue una  inmigrante más,  y  como tantos, dueña de una vida llena de sacrificios y privaciones.

Sin embargo, esa mujer con una vida tan simple, es mucho más que eso, es también un ejemplo de lucha y amor a la familia. Por eso quiero escribir sobre ella, por eso quiero nombrarla, porque al hacerlo estoy escribiendo sobre todos nosotros. Nada es casual, somos la síntesis de muchas cosas que ocurrieron».

María Antonietta. Nace un 30 de enero de 1888 en un hogar muy humilde en los Abruzos una región montañosa de Italia central que se sitúa entre los Apeninos y el mar Adriático.
Sus padres se dedicaban a la cría de cabras y cultivo del suelo. Para entonces la pobreza era extrema y las enfermedades se extendían por muchas regiones de Italia.

En 1908 llega a los Abruzos Pablo Totaro, un joven, que ante la falta de trabajo viaja desde la

la provincia de Teramo buscando ocupación de carpintero,  sus padres le habían enseñado el oficio pero la escasez de ofertas en Teramo lo lleva a recorrer otras provincias.

Antonietta se ocupaba en cuidar los cabritos mientras pastaban en las montañas, uno de ellos se aleja, al seguirlo se encuentra con Pablo que descansaba sentado en una roca observando el paisaje montañoso de los Apeninos…

El cabrito no volvió a escaparse, pero don Antonio, padre de Antonietta se enteró de lo ocurrido, asignándole a ella el cuidado de la huerta lindante a la casa.

Habían pasado tres meses cuando Pablo se arma de coraje y decide visitar la casa de don Antonio Etrusco padre de Antonietta.

La recepción no fue nada cordial, Pablo fuera de la casa y Antonietta custodiada por su madre en el interior, el joven manifiesta sus intenciones de comenzar un noviazgo formal. Luego de una consulta de familia, Pablo es autorizado a visitarla los domingos de tarde, solo durante media hora, bien a la vista de todos, con el compromiso de fines matrimoniales.

No pasaron dos meses y Pablo pide en matrimonio a Antonietta.
Don Antonio rechaza el pedido ya que el joven no tenía trabajo fijo ni vivienda.
Pablo comenta que su idea era ir a “hacer la América” sus vecinos le habían dicho que en Argentina había, mucho trabajo, no faltaba el alimento y no había guerras.

La boda se concreta el 20 de diciembre de 1908.

En febrero de 1910, Pablo se embarca hacia Argentina en un buque de carga trabajando en la limpieza de cubierta, calderas y la cocina., a la noche debe dormir en la bodega, los alimentos eran escasos y el calor agobiante, en esas condiciones Pablo se enferma llegando al puerto de Buenos Aires muy debilitado ingresando al hotel de los inmigrantes.

Pasan unos días, ya algo mejor de salud Pablo se encuentra con Luis Digiampietro quien se había acercado al hotel en busca de compatriotas italianos carpinteros o aprendices para su taller en Mataderos., don Luis había llegado a la Argentina 5 años antes.
Pablo ingresa como ayudante carpintero y pocos meses después se desempeña exitosamente en ebanistería en la fabricación de muebles finos.

Durante los dos  primeros  años  Pablo dormía en la carpintería de Luis, así podía ahorrar todo lo que ganaba. Necesitaba reunir el dinero para traer a su esposa Antonietta.
Logra juntar una parte del valor del pasaje y el resto se lo facilita como anticipo su empleador Luis Digiampietro.

La comunicación de Pablo y Antonietta era por el único medio posible, envío de tarjetas postales con relatos amorosos.

En Marzo de 1912   Antonietta recibe el aviso de su esposo para que embarque hacia Buenos Aires.

Pablo había alquilado una habitación en una casa modesta, más conocida como construcción tipo chorizo, el baño y cocina era compartido con el resto de los inquilinos.

En el mes de mayo de 1913, Antonietta parte hacia a Génova, allí embarca en el  Principessa Mafalda, un buque lujoso construido por astilleros de la Societa Ejercicio Bacini, de Riva Trigoso y que había sido botado en 1909.

Ella debió viajar en tercera clase compartiendo un comedor único para los inmigrantes.

En contraste con el lujo del Mafalda, de las comidas, vestimentas  de gala, la música en los salones y camarotes lujosos,  el viaje de Antoniettta no seria para nada placentero.

Cerca de la sala de maquinas, el calor que hacia  se hacia insoportable, debían. mojarse continuamente para no deshidratarse, las comidas eran pobres y  escasas  debiendo repartirse lo poco que les daban, sopas, arroz, polenta  un poco de pan, y sobras de las comidas de las otras clases, disimuladas en guisos.

La travesía duró apenas 14 días. El trayecto era, Genova, Barcelona, Río de Janeiro Montevideo, Buenos Aires.

Ya en el puerto de Brasil, el buque fue reaprovisionado y  luego continuó viaje a Uruguay.
Finalmente zarpa de Montevideo con destino final a Buenos Aires.

Ese ultimo trayecto le pareció eterno, no llegaba nunca la hora de desembarcar.
Antonietta había hecho amistad con otros Italianos que venían con sus esposas e hijos en busca de un futuro mejor.
El agua había cambiado su color, ese mar azul  se había convertido en color tierra.

Ver el puerto de Buenos Aires desde el barco hizo que Antonietta se abrazara a sus compañeras de viaje y todas lloraran, unas con temor a lo desconocido, y otras rezando para que alguien de su familia las esperara, ellas hablaban en su dialecto y seria muy difícil la comunicación en este nuevo país, por ello no se separaban gritando:

“forza, forza, amici”.

El 25 mayo de  1913  el Principessa Mafalda amarra en el puerto de Buenos Aires.
Cada uno traía su pertenencias en un bolsa de arpillera descocida,  con sus extremos anudados en forma de atado,  algunos había conseguido valijas o baúles, pero la mayoría no tuvo esa suerte.
En fila descienden e ingresan directamente al hotel de Inmigrantes, en la entrada se encontraban los familiares de aquellos que tenían parientes en el país.

Al turno, llega Antonietta, anotándola en el registro de inmigrantes con los siguientes datos:

María Antonietta Etrusco

nacionalidad italiana

fecha  de nacimiento 1888.

procedencia Genova

religión católica

profesión, tessitrice, (costurera o tejedora)

Lugar de nacimiento

Los Abruzos (en italiano Regione Abruzzo, Italia.

Casada, edad 25 años

Buque Principessa Mafalda.

Le consultan si la esperaba alguien, en ese momento y abriéndose lugar entre la fila se acerca Pablo, se abrazan, besan llorando largo rato ante la mirada de sus compatriotas. Pablo carga el atado de ropa y juntos se van a Mataderos.

Era difícil saber si el cambio seria favorable, un contraste entre, la soledad, y belleza de las montañas de Italia, y una vida nueva compartiendo una casa,  baño y comedor  con otras personas en un conventillo de un barrio humilde de mataderos.
Pero el recuerdo de la miseria, el hambre, las enfermedades, y  guerras le daban una esperanza de cambio en esta Argentina abierta al mundo que seria su nueva Patria.

Aquí tendrían trabajo alimentos y no se intervenía en la guerra, esto era mucho para comenzar.

La pareja se habitúa a la vida en la casa de mataderos. Pablo continúa trabajando en la carpintería y compra un terreno con una habitación y baño a terminar en Lomas de Zamora. Para ese entonces comienza a deteriorarse la salud de Pablo.

Abril de 1917, Antonietta da a luz a su primer hijo, Andrés Totaro.

Mayo de 1919 Nace Irene Luisa Totaro.

Agosto de 1920 a la edad de 34 años fallece Pablo a causa de una enfermedad pulmonar.

Si bien habían logrado tener unos ahorros, la muerte de Pablo, la falta de ingresos agregado a la crianza de los dos hijos, hace que Antonietta deba realizar alguna tarea en su casa para sobrevivir.
Acostumbrada a administrar y racionar la comida aprovechando todo.
Compra harina en bolsas de lienzo y comienza a amasar haciendo pastas caseras y postres para vender en el barrio.
Antonietta tenía buena mano, recordaba como su madre le había enseñado el arte de amasar.
En pocos meses doña Antonietta daba de comer en un patio de la casa a los trabajadores de la zona.
Los compatriotas que trabajaban en el matadero de Liniers, le traían las achuras y todo lo que no se aprovechaba, dejándoselo a un precio muy bajo o como pago a cuenta de la comida de días siguientes.
En la misma casa vivía una vecina que le enseña a coser a maquina y ambas se especializan en la confección de pantalones, las telas se las proveía la sastrería Muro.

Año 1925 Irene ingresa al primer grado inferior de la escuela, Andrés su hermano ya estaba en el segundo grado.

Festejo del 1° de Mayo de 1926.
El barrio de mataderos festeja el día del trabajador.
Los vecinos sacan a la vereda mesas, tablones y sillas, los hombres hacen fuego y cada uno pone en la parrilla algo para comer.
Doña Antonietta prepara y cocina empanadas y pastelitos para el postre.

Antonietta era una bella viuda italiana.
Conocedor de esto, se acerca a la mesa de las empanadas, José Ferreira un Español que trabajaba en un bar de la zona, invitándola a salir “un día de estos” a pasear por el centro de Liniers.

La salida se concreta a pesar de los temores de Antonietta, quien aun vestía de luto.
A partir de allí José comienza a visitarla en su domicilio.
Al ver a los niños trata de  ocultar su desagrado por ellos, pero  deseando congraciarse con Antonietta, intenta acariciar a Andrés, los niños siempre presienten si hay realmente afecto en las personas y se aleja de José.,con Irene ocurre algo parecido, ella se oculta detrás de la pollera de su madre.

No habían pasado 6 meses y la visita de Ferreira era semanal, llega el momento en el cual le ofrece casamiento y promete que hará de cuenta que los niños son propios y que nada les faltara.

Julio de 1930

Antonietta se casa por segunda vez, ahora con José Ferreira.

Pocos días pasaron para que José se mostrara tal cual era, un ser sin sentimientos para con su nueva familia, el desprecio por los niños era manifestado a diario.
La convivencia resultaba cada día peor, los niños debían estar en sus cuartos cuando José volvía del trabajo, ellos no debían hacer ningún ruido.

25 de enero de 1933.

Ferreira regresa del bar muy irritado por un intenso día laboral, al llegar los niños estaban reunidos con unos amigos del barrio, tan mal se puso el hombre, que a los gritos hecho a los amiguitos, empujando a Andrés e Irene a sus habitaciones.
Diciéndole a Antonietta:

“Ya te he dicho que esos guachos no me deben molestar”

Sigue a esto un puñetazo en el rostro dado a su esposa., ese mismo día
José es denunciado, terminando en la comisaría 42ª

30 de enero de 1933
Antonietta aprovechando que Ferreira estaba en su trabajo, reúne a sus hijos,
toman unas pocas ropas, y lo abandona.

Llega hasta el barrio de caballito, alojándose en la casa de una amiga, doña Dagoberta quien alquilaba una habitación en un inquilinato del pasaje Videla Castillo al 800.
Pasaje también conocido como “el pasaje del Actor”

Dona Dagoberta tenia dos hijos, Zaida y Toto.

Antonietta consigue otra pieza para ella y sus hijos.

Zaida año 2010

(año 2007)

Andrés que también llevaba en su sangre el oficio de carpintero, habiendo trabajado desde los 14 años en el mismo sitio que su padre, ingresa ahora como ayudante carpintero en la Mueblería Eugenio Diez.

Irene comienza a trabajar como operaria en la Panificación Argentina, en la línea de envasamiento con turno reducido por su edad.

Octubre de 1937.
Irene se casa con Ernesto, un amigo de la familia de doña Dagoberta.

La fiesta se hace en el comedor de la casa de inquilinato del pasaje Videla Castillo, una pequeña reunión familiar y brindis.
Sobre la mesa, cubierta por un mantel de hule verde había 2 botellas de sidra y un pan dulce de la Panificación Argentina, eso era todo lo que tenían para festejar el casamiento

Noviembre de 1937.
Antonietta y Andrés habían quedado solos en la casa, el alquiler le llevaba un parte importante de sus ingresos., deciden entonces mudarse a Lomas de Zamora para poder terminar la construcción precaria que había en el terreno comprado años atrás.

El lote media 10 por 50 metros, Andrés hace un galpón para guardar herramientas y Antonietta trabaja la tierra, haciendo una huerta, cerca una parte del lote para utilizarlo como gallinero.

Andrés era un Bohemio, tanto trabajaba 1 mes, día y noche, como 1dia cada 6 meses.
Fue así que quedo rápidamente sin trabajo en la mueblería Eugenio Diez., misma suerte corrió en mueblerías Maple.
Un día toma sus pocas cosas diciéndole a su madre que iba a trabajar en una carpintería en Del Viso, Antonietta no vuelve a saber de el por alguno tiempo.
Cada regreso de Andrés era para pedir dinero, presentándose mal vestido, sucio y barbudo. Se iba nuevamente y solo regresaba cuando no tenía dinero o estaba enfermo.

Antonietta continua cosiendo, trabaja la huerta y vende verduras, pollos, huevos, también hacia dulces caseros con los duraznos, ciruelas, zapallos de su quinta, así vive modestamente pero sin faltarle lo indispensable.

Marzo de 1940,

nace su primer nieto

Agosto de 1942

nace su segundo nieto ambos hijos e Irene.

Año 1950
«La visita a la casa de mi abuela era una fiesta para mí.
Llegábamos con mi madre a Lomas, mientras madre e hija hablaban de sus cosas yo corría hacia el fondo, podía comer los tomates recién cortados de la planta, así como estaban, sin lavarlos, los limpiaba en mi pantalón corto y al buche.
Entraba al gallinero sigilosamente para que las gallinas no gritaran y la abuela se diera cuenta de mi visita, ella decía que a las ponedoras no se las debía molestar.

El galpón otro lugar para disfrutar, allí había de todo palas rastrillos, tarros faroles, semillas de maíz, tambores con kerosén, carbón.
levanto la vista y colgado de un gancho de carnicero una tira de cáscaras de naranja, no se bien que utilidad le daba la abuela,
de pronto descubro un fuentón de aluminio tapado con una vieja puerta de heladera., retiro la puerta, ¿y que encuentro allí?, cientos de caracoles comiendo harina de maíz y trepando por las paredes del fuentón, por detrás mió viene la abuela, me explica que la harina de maíz era para purgarlos, así poder cocinarlos sin que tomen sabor amargo al comerlos.
En un estante había frascos con dulces, ella los tapaba con un lienzo previamente pintado con clara de huevo, decía que era para que estuviera cerrado herméticamente

Como buena Italiana, la familia, el techo y la alimentación era lo más importante.
A la hora de preparar la comida, tiraba harina sobre la mesa de madera, una madera acostumbrada a la masa para fideos.
Ese día estiró la masa, tomo una aguja de tejer, la espolvoreo con harina por encima y envolvió sobre ella la masa que había cortado en tiras, el nombre de esta pasta casera “Fuchiles”

Otros días pizzas, de postre pastelitos, masitas, dulces, a pedido había de todo.
Recuerdo que todo se aprovechaba, queríamos comer gallina, allí íbamos al gallinero, con la abuela corríamos las gallinas, ella agarraba la mas grande, un tirón del cogote, la revoleaba y quedaba colgada de las patas en un árbol, cabeza hacia abajo para que con la sangre en el cuello se hiciera algo así como una morcilla, las patas iban a la cacerola, se hervían sirviendo de picada antes del almuerzo., corazón hígado todo se aprovechaba.

La acompañaba a la quinta, allí ella sacaba las flores de zapallo que no tenían el zapallito detrás, como no servían las pasaba por huevo harina y a la sartén, algo riquísimo como una milanesa.
Las cáscaras de papa que tenían brote, volvían a la tierra, las plantaba para así crear una nueva planta de papas.

Las hojas de lechuga y acelga o zanahorias chicas o que se fueron en vicio, y todo resto de comida iba a parar al gallinero, unos puñados de maíz completaban la comida.
Las semillas de las sandias, zapallos o melones mas lindos, se dejaban secar y a los dos años de nuevo a la tierra.
La salud de Antonietta desmejoraba rápidamente su diabetes fue detectada en un estado avanzado.

29 de Enero de 1957

Ese año se produce en Buenos Aires una temperatura record para el verano, 43.3 grados.

Antonietta pasa todo el día en la cama, tratamos de mantenerla con el cuerpo fresco,
esa misma noche entra en estado de coma, que continua hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente, despierta, comienza a hablar, todos nos miramos, ese notable cambio era el presagio de su fin, trata de incorporarse, pregunta si Pablo había regresado de la carpintería, si habíamos regado la quinta y le habíamos tirado maíz a las gallinas».

30 de enero de 1957

María Antonietta Etrusco, fallece a la edad de 69 años.

Ella fué una mujer común que no se destacó en la política, ni en las finanzas, ni en el mundo del arte; sólo fue una inmigrante más y, como tantas, dueña de una vida llena de sacrificios y privaciones. Sin embargo, esa mujer con una vida tan simple, es mucho más que eso, es también un ejemplo de lucha y amor a la familia, por eso quise escribir sobre ella, por eso quise nombrarla, porque al hacerlo estoy escribiendo sobre todos nosotros.

Descansa en Paz querida abuelita.

Homenaje en el día del Inmigrante.

Carlos von zedtwitz
diciembre 2007, reeditado Septiembre de 2012.

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5 respuestas a María Antonietta Etrusco

  1. carlosvonz dijo:

    Gracias Dora, y si deseas puedes relatar la historia de tu bisabuela, con gusto la publicaremos, ademas si tienes fotos.
    la direccion para publicar es
    carlosvonz@yahoo.com
    Desde ya agradecido y saludos
    Carlos Editor

  2. Dora Acosta dijo:

    Me emocionó hasta las lágrimas, hay una historia similar con mi bisabuela. Increible como se amaba la tierra las cosas hechas en casa. Cambiaron los valores. Gracoas por esta historia real, Dora

  3. carlosvonz dijo:

    Esos eran los tiempos de oro, valorar la tierra y aprovecharla para sembrar y criar animales de corral para cubrir la comida familiar.
    Mi abuela fue pobre, pero en su casa nunca faltaron los alimentos, embutidos, frascos con dulces caseros, todo se aprovechaba, todo servia.
    Sin ánimo de comparaciones molestas, hoy veo mucho terreno en el gran Bs.As. lleno de yuyos , pero ni una radicheta.
    Los últimos que hacian la huerta, están ahora en la huerta del señor.
    Conocí a una vecina en Merlo que con sus 100 años aun sembraba la huerta.

  4. maria del carmen hernandez dijo:

    Carlos, me quedé reflexionando sobre tantas cosas!Los caracoles, por ejemplo. Mi madre hacía lo mismo: harina de maiz, un alambre tejido de malla fina, y a alimentarlos unos dias, así. Luego, comerlos con una salsa riquísima, para chuparnos los dedos. Por otro lado, las flores de los zapallitos, que no cuajaban. Son deliciosas! en milanesas, un manjar… Y en la quinta? yo también disfruté de la que hacían mis padres-que sabían hacerla y aprovechar un pequeño terreno-, y también comí tomates, zanahorias, chauchas, en la misma quinta y solo repasándolos un poquito… ¡Que tiempos! No hay dudas que Ma. Antonietta sabía llevar adelante el hogar, y aprovechar todo. Te felicito por esa abuela italiana. Cariños, Maria del Carmen Hernandez

  5. carlosvonz dijo:

    Cuando escucho «Oh sole mio»
    «Senza mamma e senza amore»,
    siento un frío acá en el cuore,
    que me llena de ansiedad…
    Será el alma de mi mamma,
    que dejé cuando era niño.
    ¡Llora, llora, Oh sole mio;
    yo también quiero llorar!

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