¿ME VENDE CINCO LITROS DE KEROSENE?

Vivíamos en  Florida Fc. Belgrano, desde el año. 1944  hasta 1947. Mis padres alquilaban   una modesta  casa a 6 cuadras de la estación.

Trato de Recordar  cómo era el  suministro de los servicios en el hogar. Algunos si los tengo bien presentes,   otros no sé cómo eran, mejor dicho que artefactos se usaban para cocinar, bañarnos, y  climatizar  el hogar.

Siendo niño no  se me grabo nada referente al  baño diario ni   la comida.,  Era inapetente, y  bañarme, de chico,  era una tarea de la cual se ocupaba  mi madre.,  seguramente llenaba  un fuentón  y me bañaba en él durante  los primeros años.

Luego  siguió el calefón de alcohol de quemar,  se  cargaba un depósito con una alcuza y luego de abrir la canilla se encendía  el  combustible.  Había que ducharse rápido,  un poco para no gastar y otro poco por la capacidad  del recipiente del calefón.

 El agua comenzaba a enfriarse, esto significaba, ¡apúrate!  Se termina el alcohol.

Tengo muy presente la estufa a  presión de  kerosene marca volcán de  velas  cerámicas.

 Mi madre ponía a calentar  en invierno  un jarro con agua y hojas de eucaliptus dentro, decían que  hacia bien para la salud respirar ese vapor  y además aromatizaba el ambiente. 

Un día en mi travesuras  infantiles, corriendo detrás de una pelota,  atropellé   la estufa, y el jarro se volcó  con su contenido sobre mi pierna dejándome una linda marca de quemadura en mi rodilla.

Posiblemente se cocinara también con  una cocina de dos hornallas a kerosene,  o  puede que la casa contara con  una económica a leña.

Nos mudamos luego a Morón, allí  comencé la primaria.

Frente a la escuela había un galpón que vendía Carbón, leña, papas y kerosene.

En  una  época   hubo  racionamiento ,  o escases de combustible,  así que,  a la salida del colegio, mi madre se  ponía en la cola  para conseguir algo de Kerosene,  si te daban cinco litros era todo un triunfo, muchas veces llevábamos solo dos,  o alguna yapita tratándose de familias con niños, de todas maneras  el presupuesto no daba para  mucho mas.

Lo que se conseguía se pasaba a un tambor de 20 litros que teníamos en casa.

La estufa solo se  prendía por la noche, primero en el patio , llenando con alcohol de quemar una canaleta que corría por detrás  de las velas, para calentar el gasificador , luego se bombeaba para dar presión y abría el gasificador antes de que se consuma todo el alcohol.

Cuando  la combustión fuera buena, sin olores ni humo y llama azul,  la estufa era entrada  al comedor manteniéndola  encendida para  bañarnos, cenar e ir a la cama. Se devolvía al patio y apagaba  cerrando el gasificador  y soltando la presión del tanque.

Un tiempo después,  en los años 50  pudimos acceder al gas envasado, debimos  colocar las cañerías para la distribución,  Se hizo  la casilla de material para guardar los tubos de gas de 45 kg. cada uno, cuyo contenido haría la  alimentación y reemplazo de las cocinas y calefones  a kerosene,  llegando así  los nuevos artefactos para  usar con gas envasado.  .

Teníamos dos tubos de 45 kilos, cuando uno se agotaba, hacíamos funcionar el otro para el suministro.   Si se podía, en lo económico, solicitábamos Inmediatamente  a la empresa de gas, la provisión de uno lleno, generalmente  en una semana llegaba.   Si el presupuesto estaba algo ajustado dejábamos pasar una  semana más para encargar el nuevo.

Teníamos en el  living comedor  un  hogar a leña,  pero sinceramente  no recuerdo haberlo visto encendido  nunca.

Creo  que  el gas no llego a  expulsar a  la estufa Volcán a velas.  Este duro muchos años,  irradiaba un  mucho calor,  no despedía   olores  y el consumo era moderado.

Se fue, en algunos pueblos y  ciudades  del gran Bs.As.  y en  las provincias, cuando  los fabricantes de repuestos, dejaron de proveerlos. En  la  capital  el gas le dio  su ultimátum en forma inmediata.

Pero  la volcán nunca muere,  en la actualidad,  quienes las conservan, las mantienen en muy buen estado de funcionamiento, y con los repuestos de algunas en desuso  se reparan las otras.