—–Hola quien es ?…

—–Hola abuelo, soy Ignacio ayer fuimos a la fiesta de casamiento del amigo de papá, en un salón en la terraza de un edificio de 34 pisos.

—— ¿Te asusto la altura? 

——Nooo, mamá me dijo que ahí estaba la Panificación donde vos trabajabas

——Si  es cierto, cuántos recuerdos….. Me gustaría contarte.

——Bárbaro, mañana  sábado voy a tomar unos mates contigo.

——Te espero.

Ese sábado:

—-¡¡¡A bueno¡¡¡ con factura y todo, te voy a invitar más seguido.

—–Dale,  dale contame que me interesa.

—–Bueno, recién había cumplido los 19 años y me despidieron de una empresa importante, imaginate, con novia y sin trabajo,

—–Era linda la chica.

—–Muy linda ….es tu abuela, bueno sigamos, un  día sin laburar,  y ya estaba loco, le cuento a un amigo y al otro día me presenta a su jefe en Panificación Argentina.

Me  hacen unas pruebas de escritura y caligrafía y me dicen el lunes empieza, yo contento pero no entendía nada, mi amigo (Néstor Pérez) me dice:

—- ¿no querías trabajar, ya está?

Llego el lunes, eran las seis de la mañana, (en el mismo lugar donde fuiste a la fiesta entonces se llamaba Canalejas.)   Me explican mi tarea, se trataba de realizar una libreta del recorrido de los repartidores de pan donde figuraban todos sus clientes para que en caso de ausencia del repartidor los clientes no se quedaran sin pan.

 Yo debía ir sentado en el carro al lado del vendedor y escribir todos los domicilios donde entregaba sus productos, lo que más me gustaba de esto es que estaba nuevamente cerca de mi amigo El Caballo.

Hacer una libreta de recorrido no era muy sencillo, no podías perder detalle, desde que salías del corralón hasta su vuelta, por ejemplo, comenzaba así: carro sale de (sucursal) toma a la derecha por calle larrazabal hasta el número 991 a la derecha Emilio Castro  cruza la avenida Gral. Paz,  sigue por Marconi al Nro.1299 a la derecha Av. San Martín  toca bocina en el 2532, varios clientes, sigue  en la primera a la izquierda,  1ª derecha Cerrito, 1ª Esq. Frente al Nº 2312 bocina, varios clientes, carro atrás ,1ª derecha, y así todo el recorrido, era lo que ahora llamamos GPS.

Vale señalar que la mayoría de las calles eran de doble mano y que el tráfico no era el actual, también en la libreta se colocaba el horario.

—–Abuelo, ¿ese fue un laburo de poco tiempo?

—–No, los repartos fueron mas de 600  en  mas de 10 sucursales y estaciones de carga, y algunos repartidores tenían un recorrido lunes, miércoles  y viernes  y otros los demás  días

También había repartos muy largos que la libreta las hacia en 2 días .Era lindo y me pagaban muy bien, lo único que los sábados trabajaba a veces hasta la ocho de la noche.

 A me olvide de algo, los carros que su verdadero nombre es jardinera (luego te explicare la diferencia) era tirados en casi todos los casos por un caballo o yegua y según las zonas de barro o repartos muy largos era ayudados por un mulo que atado a un balancín colaboraba cuando fuese necesario.

La confección de las libretas demando casi tres años, conocí gente, lugares y peripecias sobre todo los días de lluvias con anegamientos donde las jardineras se hundían en el barro y resultaba muy difícil continuar.

Te hablé  de sucursales y estaciones de carga, y  te cuento, en las sucursales a las 6 de la mañana llegaba la carga en furgones semirremolque con puertas en ambas puntas y se procedía a bajar  el pedido que se  cargaban en las jardineras y salían a su zona.

Estaciones de carga le llamábamos a lugares alejados de las sucursales donde los camiones de la empresa acercaban la mercadería. Estas estaciones eran los domicilios de los repartidores en donde guardaban las jardineras y los animales que en la mayoría de los casos eran de su propiedad, en estos casos la comisión resultaba distinta.

En casi todos los casos el carro resultaba chico y entonces se implemento el segundo servicio que consistía en acercar después del mediodía por medio de camiones a un lugar determinado un agregado al pedido,  algo revolucionario para la época .

Me acuerdo cuando esperaban el segundo servicio se juntaban varios repartos  y el primero en llegar (siempre el mismo) asaba unas tiritas  de carne., por el pan no teníamos problema.

Bueno se acabo mi trabajo en  la confección de libretas ¿y ahora? – Pedí al gerente ya que había quedado conforme que me diera algún trabajo en la sucursal Liniers en la calle Larrazabal 475, dado que yo vivía a pocas cuadras. Me lo concedió y al poco tiempo fui instructor de repartidores.

—¿Instructor?,  En que consistía…..La gente rotaba mucho, algunos pensaban que ganarían mucho en poco tiempo otros no se adaptaban, lo cierto que no parábamos de capacitar a los nuevos tanto en la venta de los productos como en el cuidado de los animales.

Lo que más me gustaba era el trato con los caballos, me recordaba a  la venta de frutas desde los 10 años, luego de hielo, las corridas con el tarro de leche, donde las casas estaban abiertas,  entrábamos hasta la cocina  y dejábamos la leche en el jarro que la señora había dejado sobre la mesa,  (que tiempo, si dan ganas de llorar).

Volvamos al tema…luego se implementó algo que mejoro todavía más las ventas, a cada instructor nos adjudicaron la responsabilidad de 12 repartos y un repartidor suplente al cual mandábamos un día con cada reparto para que en el caso que faltara el titular, utilizando la ayuda de la libreta no quedara nadie sin pan

Se daba muy seguido y en  los casos que faltaran 2 entonces salíamos los instructores al reparto, lo que nos convenía pues estaba además la comisión de la venta. 

Pero no era todo alegría, recuerdo algo muy triste, un día lunes muy lluvioso, en la zona de González Catan tenia que cruzar el arroyo donde solo se veían las barandas del puentecito, faltado unos 30 metros el tordillo perdió pie y cayó, a pesar de todo lo que hice murió ahogado por no tener un cuchillo para cortarle la barriguera, algo que me duele después de más de 50 años. Cuando el agua bajó vi que  el puente no estaba, el tordillo me salvó la vida.

Algo mas alegre  sucedía cuando al no salir a repartir debía contestar la queja de algún cliente en su domicilio, al  cual iba  con un sulky muy liviano con mi yegua trotadora, y al terminar pasaba por mi casa (a tomar unos mates con mi suegra, ya me había casado).

En algunas oportunidades sobre todo  época de invierno  que oscurece temprano cruzaba con el sulky la plaza Santogiani y haciendo sonar un silbato asustábamos a las parejas que estaban en conversaciones amorosas ,te puro travieso (que malo).

Pero todo se termina, llego la prohibición de la tracción a sangre  y la venta de panes sin envoltorio….En junio de 1969 salio el ultimo reparto y todos los que teníamos relación de dependencia pasamos a la Central en Caballito, donde ahora esta el edificio con que comenzamos este relato.

Imagínate la tristeza de los muchos trabajadores que tenían relación con los carros y los caballos, a los caballos se le enseñaba a trabajar en terrenos cercanos,  por nosotros mismos , en cuanto a los carros que se fabricaron en la misma empresa y ahí mismo se reparaban todos estos ESPECIALISTAS se quedaron sin trabajo.

A partir de ese momento se incremento la propaganda de los panes envasados entre ellos el famoso Pan Lactal  que serian comercializados por medio de un camioncito con forma de pan que tocaría un timbre en las esquinas mientras que un grupo de propagandistas nos adelantábamos  cien metros llamando a las puertas y entregando un vale gratis para retirar un Lactal en miniatura.

Lo hicimos durante alrededor de un año, pero no dio resultado, entonces la empresa opto por la venta a almacenes, despachos y algún supermercado que iba apareciendo.

De nuevo la incertidumbre (ya tenia una hija, tu  mamá)  ahora ¿que trabajo me darían?.

Todo ese cambio en la comercialización requería de una oficina de control a la cual denominaron  Oficina de Control de Ventas, allí fui a parar no muy a gusto porque el cambio fue muy notorio, de estar todo el día en la calle a encerrado en una oficina, pero mi jefe (un sabio) lo dedujo y me enviaba a los reclamos de facturación y yo contento. También  se abrió una sucursal en Mar del Plata y cada 2 meses iba a tomar el inventario

Pasaron unos años y llego el premio, El subjefe de la sección se retiraba y me recomendó para ese puesto.

Fue un trabajo muy  agradable, mucho trabajo pero muy agradable, se trabajaba en equipo y contra reloj, cada uno tenia su tarea, se  trataba de la facturación de los repartos que ya se realizaban con camiones a los cuales denominábamos reventas.

La facturación debía estar lista antes de las 12 hs.

Si  alguien por alguna razón se atrasaba, los compañeros le ayudaban, éramos la envidia de las otras secciones.

Como mi horario era de 7a 14 Hs., Comencé a hacer extras en la sección costos y luego en compras, por  varios años.

—-Abuelo y cuando empezaste a sacar fotos? 

—–Más o menos para ese tiempo, fue  el 9 de Julio de 1971, tu mamá estaba en el jardín, salita  de 3 y le avisaron a tu abuela que le darían  la bandera nacional, imagínate la bandera nacional y yo de foto nada.

 En ese momento mi jefe en compras (Atilio Falseti) que  era el fotógrafo de la iglesia Buenos Aires, lo consulto, y no solamente me asesora sino que me presta una cámara y me salen unas fotos bárbaras , luego con la ayuda de el (me llevaba a casamientos) fui adquiriendo práctica y hasta el día de hoy no paré como fotógrafo.

—-Bueno dale cambia un poco de yerba y seguimos, ésta  es brava.

Habíamos armado con todo el personal una biblioteca en una oficina que al poco tiempo nos resulto chica, nos dieron otra mucho más grande y la otra quedo vacía y olvidada.

Yo había decidido estudiar peluquería de caballeros en el momento de la incertidumbre laboral y tenia unos pocos clientes en mi casa  a quienes atendía luego de la cena,  y me dije, de  las 13 a las 15 los jefes no aparecían y arme mi propia peluquería (de contrabando) en la oficinita que estaba vacía. Luego me entero que las chicas también tenían su peluquera.(Titi) Los sábados el horario era hasta las 18 hs, y la tarifa era a voluntad, sacaba  mas que mi sueldo

Esto duro 5 años, hasta que nos mudamos a San Martín..

Para esta fecha ya había nacido tu tía Valeria.

En San Martín cambio todo, la empresa compró marca, edificio, y personal que al pensar que seria despedido estaba a la defensiva ,se trabajó durante largo tiempo con mucho recelo.

Cuando las cosas se normalizaban cayo el balde de agua helada, Panificación Argentina vende, Fargo compra,todos nuevamente soldados rasos, a ganarse el puesto con feroz competencia.

Pasa el tiempo. Entre otras cosas me encargo de pagar los sueldos, se abonaba en efectivo, mensuales y quincenales  se ensobraba el dinero que traía Juncadela a las 3 de la mañana. Quedo como 2º jefe en el año 1985 y a los dos años se jubila el jefe de la sección  y gran amigo Américo Aliberto y quédo como encargado  de intendencia.

Intendencia….Una sección importante, entre  sus tareas estaba, pagar  sueldos mensuales, quincenales  anticipos, entrega de ropa y calzado a todo el personal, pañol  de librería y formularios a todas las secciones, impresión de algunos formularios por medio de rotaprint.

Bien esto es más o menos lo que ocurrió hasta el año 1999.

Llegaba la crisis, el  grupo inversionista Exxel compraba acciones de varias empresas y para achicar costos,  “lo  mejor ” era despedir personal” .Fargo despidió alrededor de 700 personas.

La idea era que cada jefe de sección eligiera a quien arruinarle la vida, como no lo lograron despidieron por edad, de  mayor a menor, como en mi sección hacíamos los certificados para el anses.a mi me dejaron para el final  29 de Abril de 1999, día del animal.

Luego de 38 años,  quedarme sin trabajo me pareció el final de la vida pero Dios me hizo ver que no era así, después  de varios días de estar como boleado me asesoró que con los años de aporte que tenía no debía preocuparme por seguir aportando y eso algo me tranquilizó.

Ahora tenía igualmente que hacer algo para mantener la cabeza y el cuerpo en movimiento, y siguiendo el  consejo de un gran amigo continué  con la fotografía, esta vez nuevamente con mis amigos los caballos.                                      

Comencé en la feria de mataderos gracias a algunos gauchos que luego fueron grandes amigos, entre ellos Horacio Canda y Oscar Denegri.

Gracias a Dios sigo en la huella hasta el día de hoy.

                                                    

Alfredo P. Gualdi.

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